Investigación

Los orígenes de la trepanación en Sevilla: el cráneo de Los Alcores

  • El trabajo del neurocirujano Andrés Muñoz, publicado en la revista ‘Archivo Hispalense’, se acerca a las primeras prácticas neuroquirúrgicas de la Sevilla prehistórica

El cráneo de Los Alcores, en el Castillo de Mairena del Alcor. El cráneo de Los Alcores, en el Castillo de Mairena del Alcor.

El cráneo de Los Alcores, en el Castillo de Mairena del Alcor. / Andrés Muñoz y Antonio Ramos (Sevilla)

Almacenado en una caja con otros objetos embalados durante más de 100 años en el Castillo de Luna de Mairena del Alcor, apareció el que por ahora es el cráneo más antiguo con una trepanación hallado en las inmediaciones de Sevilla. Está datado entre el Neolítico (final edad de piedra) y el Calcolítico (edad del cobre). El neurocirujano Andrés Muñoz lo ha documentado y analizado. 

El cráneo de Los Alcores marca el punto de partida de la trepanación en Sevilla

Este trabajo, incluido en uno de los capítulos de su tesis doctoral, ha sido publicado en la revista Archivo Hispalense junto al farmacéutico Antonio Ramos, coautor del artículo y que ha sido su director de tesis. El objetivo del documento es acercarse a las primeras prácticas neuroquirúrgicas de la Sevilla prehistórica.

Trepanar es horadar el cráneo u otro hueso con fin curativo o diagnóstico, según la Real Academia. En el cráneo de Sevilla, bautizado por los autores como el cráneo de Los Alcores, el orificio abierto (de cuatro centímetros de diámetro por dos) se localiza en el hueso parietal, la zona más expuesta del cráneo. Un golpe o un tumor cerebral en esa zona afecta la fuerza y la sensibilidad del lado contrario.

La trepanación del cráneo de Los Alcores La trepanación del cráneo de Los Alcores

La trepanación del cráneo de Los Alcores / Andrés Muñoz y Antonio Ramos (Sevilla)

Este cráneo marca, según esta investigación, el punto de partida de la trepanación en Sevilla. La hipótesis de Muñoz apunta a que es posible que en una experiencia de ensayo/error a lo largo de cientos de años los cirujanos del Neolítico identificaran zonas del cerebro con cierta elocuencia que se pudieran lesionar e intentaran evacuar lesiones cerebrales por la vía de la trepanación.Este cráneo humano forma parte de los cinco encontrados en los yacimientos prehistóricos andaluces de la comarca de los Alcores entre finales del siglo XIX y principios del XX. El responsable de esas excavaciones fue el arqueólogo George Edward Bonsor (más conocido en Sevilla como Jorge Bonsor), precursor de la arqueología científica en el suroeste peninsular. Muchos de estos restos fueron incorporados por Bonsor a su colección privada conservada en el castillo de Mairena, comprado por este y convertido en la casa museo Bonsor, en la actualidad gestionada por el Ayuntamiento mairenero.

Del hallazgo de estos cráneos da cuenta en 1947 el etnógrafo español Luis Hoyos Sainz dentro de la obra Historia de España que dirigió Ramón Menéndez Pidal. Según cuenta Hoyos, estos cráneos fueron estudiados en su día por el antropólogo Francisco Barras de Aragón.

Contactó con la arqueóloga Ana Gómez Díaz, reponsable de la conservación de la casa museo Bonsor, que le habló de la existencia de algunos objetos etiquetados como cráneos, embalados fuera de la zona de exposición

Muñoz no encontró, ni entonces ni a día de hoy, rastro de ese estudio de Barras de Aragón tras investigar en numerosos archivos, entre ellos el Museo Nacional de Antropología, y en todo tipo de trabajos especializados y publicaciones de la época. Por eso, guiado por su director de tesis, se dirigió al Castillo de Mairena.

Contactó con la arqueóloga Ana Gómez Díaz, reponsable de la conservación de la casa museo Bonsor, que le habló de la existencia de algunos objetos etiquetados como cráneos, que se encontraban embalados en una caja fuera de la zona de exposición, y desconocía si en tal caja pudiera encontrarse el cráneo de Los Alcores. Muñoz muestra su sorpresa por que este cráneo catalogado no haya sido estudiado ni se haya dejado constancia documental de ello.

En la mayoría de los casos las trepanaciones prehistóricas no tenían ningún tipo de intención quirúrgica y se hacían sobre todo para rituales, para la extracción de algún tipo de amuleto o, en las trepanaciones póstumas, para topo tipo actos credenciales...

En la mayoría de los casos las trepanaciones prehistóricas no tenían ningún tipo de intención quirúrgica y se hacían sobre todo para rituales, para la extracción de algún tipo de amuleto o, en las trepanaciones póstumas, para topo tipo actos credenciales.... Cuando hay intención quirúrgica en el borde de la trepanación hay un tejido cicatricial, como si empezara a crecer hueso, una señal de que el sujeto estuvo vivo un tiempo después de haberse practicado la trepanación.

En el cráneo de Los Alcores no existen signos de regeneración ósea en los bordes ni de tejido cicatricial. Es una trepanación muy bien hecha pese a que no tenían instrumentos quirúrgicos en la época. Teóricamente fue una trepanación póstuma. Sin embargo, por la zona y por la morfología Muñoz apunta que podría ser una trepanación con intención quirúrgica ¿Por qué no puede ser un sujeto vivo al que intentaran hacerle una intervención quirúrgica y que falleciera en el acto, con lo que no dio tiempo a que hubiera crecimiento óseo?, se pregunta. 

El neurocirujano Andrés Muñoz en un momento de la entrevista. El neurocirujano Andrés Muñoz en un momento de la entrevista.

El neurocirujano Andrés Muñoz en un momento de la entrevista. / Salomón Cejudo (Sevilla)

De Medina Sidonia al Instituto IENSA de Sevilla

El neurocirujano Andrés Muñoz (1977, Medina Sidonia, Cádiz), doctor por la Universidad de Sevilla, tiene pendiente de publicar el estudio de la trepanación en Sevilla desde la prehistoria hasta la edad contemporánea. Desarrolla su trabajo en el Instituto de Especialidades Neurológicas (IENSA) de Sevilla, un centro privado considerado uno de los más avanzados de toda España en el ámbito de las neurociencias.

Su escuela fue la sanidad pública, el Hospital Universitario Virgen del Rocío hasta que en enero de 2018 pasó a IENSA de la mano de Francisco Trujillo. Este centro está vinculado al Hospital Quirón-Sagrado Corazón de Sevilla, donde realiza intervenciones quirúrgicas relacionadas con patología cerebral y con la columna vertebral.

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