Sevilla

El precedente de la listeriosis: dos condenas menores por cinco muertes por legionella

  • El último brote mortal por una bacteria en Sevilla fue el de legionelosis que mató a cinco personas en 2009

  • El caso se cerró con multas de 2.700 euros e indemnizaciones de 100.000 euros a las víctimas 

Exterior del Hospital Virgen Macarena, donde fallecieron los pacientes. Exterior del Hospital Virgen Macarena, donde fallecieron los pacientes.

Exterior del Hospital Virgen Macarena, donde fallecieron los pacientes. / Belén Vargas

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Esta semana se ha presentado la primera querella en los juzgados por parte de un grupo de afectados por el brote de listeriosis registrado en Sevilla este verano. Dos personas han muerto ya en la capital andaluza por esta enfermedad provocada por la bacteria listeria monocytogenes. Todavía es pronto para saber la responsabilidad penal que puede tener la empresa Magrudis, que tendrá que investigar el juzgado sobre el que recaigan las denuncias.

Un precedente relativamente cercano en el tiempo de responsabilidad penal por una infección de una bacteria es el del brote de legionelosis que causó la muerte a cinco personas en Sevilla hace diez años. El caso se cerró con condenas menores para los responsables de aquella crisis sanitaria, cuyo foco se encontraba en las torres de refrigeración del hotel Macarena.

Ocurrió en el verano de 2009. Tras una larga instrucción judicial, el caso se terminaría cerrando casi ocho años después, en enero de 2017. Lo hizo con penas menores y un acuerdo económico para indemnizar a las víctimas, que permitió a los acusados eludir los cuatro años de prisión que les pedía la Fiscalía.

Dos personas fueron condenadas a sendas multas de 2.700 euros por las muertes de cinco personas por el efecto de la legionella en sus organismos. Además, los familiares de cada una de las víctimas recibieron una imdenización de en torno a 100.000 euros. Los condenados fueron A. V. M., responsable de mantenimiento de la cadena Sol Meliá en la zona suroccidental; y M. E. T. B., responsable de la empresa de mantenimiento Sick Building Syndrome Lab, que se encargaba de limpiar las torres de refrigeración en las que se originó el brote. 

La multa y la indemnización evitó que se celebrara el juicio, para el que se habían previsto ocho sesiones entre enero y febrero de 2017. El acuerdo entre las partes suponía la aplicación de cinco penas por homicidios por imprudencia menos grave y 14 por lesiones por imprudencia menos grave, unas figuras jurídicas recogidas tras la reforma del Código Penal de 2015.

El brote de legionella mató a cuatro personas y una quinta falleció durante la instrucción judicial de la causa. Además de los dos condenados hubo otra persona acusada, que fue el director del hotel Macarena, que finalmente salió absuelto tras un recurso resuelto por la Sección Séptima de la Audiencia de Sevilla. 

Antes del juicio se alcanzaron acuerdos entre todos los familiares de los fallecidos menos uno, que llegó a un pacto en los pasillos de los juzgados mientras esperaban para comenzar la vista. Uno de los abogados de las víctimas se quejó entonces de que la reforma del Código Penal no le había dejado otra opción que pactar, ya que de haberse celebrado el juicio, se arriesgaban a que los acusados salieran absueltos.

La Fiscalía había pedido, antes de la conformidad alcanzada entre las partes, cuatro años de cárcel para cada uno de los acusados por los presuntos delitos de homicidio por imprudencia grave y lesiones también por imprudencia grave.

Según el escrito de la Fiscalía, tras el brote se comprobaron "graves irregularidades que ponen de manifiesto una falta absoluta de cuidado y de mantenimiento en las torres de refrigeración del Hotel Tryp Macarena", donde el personal de mantenimiento "no tenía formación alguna" en el control de la legionella.

Ese personal "carecía de los más elementales conocimientos para el adecuado mantenimiento de las torres" de refrigeración y "era incapaz de interpretar una posible alerta o advertencia de legionella por falta de conocimientos", argumentaba el Ministerio Público.

El brote fue detectado el 15 de septiembre de 2009 por el servicio de Medicina Preventiva del Hospital Virgen Macarena, que alertó a la Delegación Provincial de la Consejería de Salud de varios casos de legionelosis. Se activó entonces un protocolo de seguimiento y se abrió una investigación para detectar el foco de la bacteria. Salud confirmó unos días después que el origen de la infección estaba en las torres de refrigeración del hotel. 

Al tratarse de una enfermedad que se contagiaba por el aire, fue un brote mucho más local y reducido en el espacio que el actual de la listeriosis. La mayoría de los enfermos vivían en el distrito Macarena o inmediaciones, o se habían hospedado en el hotel. Al igual que la listeria, la legionella es una bacteria que ataca principalmente a las personas inmunodeprimidas, que ya padecen alguna enfermedad anterior o ancianos. Afecta sobre todo a las vías respiratorias y suele provocar neumonías, que en algunos casos resultan mortales.

Unos días antes del juicio, la cadena Sol Meliá decidió traspasar el hotel en el que se había originado el foco de la legionella. Hotusa se hizo con la gestión del establecimiento desde el 3 de enero de 2017, tres semanas antes de la fecha prevista para el inicio de la vista oral. El hotel ya no tiene torres de refrigeración y actualmente pasa unos controles de legionella muy exhaustivos, que incluso ha recibido felicitaciones de los organismos correspondientes.

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