Sevilla

Los secuestros del Herrera: "Patrón, aquí está el estafador, dice que no conoce a nadie"

  • Dos vídeos muestran la faceta de secuestrador del ex ultra del Betis, que está en prisión desde su detención en junio

  • Sus ayudantes, que aparecen también en las imágenes, están en libertad

"Patrón, aquí está el estafador... Dice que no conoce a nadie, ni en las Tres Mil ni en el Polígono Norte. Lo voy a meter en la casa y ahora vienes tú de la playa". Estas palabras las pronuncia Manuel H. P., más conocido como el Herrera, ex líder del grupo ultra Supporters Sur y con un amplio historial delictivo. Lo hace en un vídeo al que ha tenido acceso este periódico, en el que se ve parte de uno de los secuestros que cometía por encargo.

Herrera porta una pistola y dirige las operaciones. La víctima del secuestro baja de un vehículo de alta gama, esposado con grilletes y una sudadera le cubre el rostro. Están en lo que parece una casa de campo. Es uno de los vídeos que el secuestrador manda a la persona que lo ha contratado, al que llama "patrón", para que sepa que ya tiene a la víctima en un lugar seguro y que ya puede acudir cuando quiera para hablar con el secuestrado. Herrera está en prisión por estos hechos desde el pasado mes de junio, pero en el vídeo aparecen al menos tres personas más, sus cómplices, que sin embargo se encuentran en libertad.

En otro vídeo, en el que se ve únicamente un brazo y una pierna del secuestrado mientras va en un coche, se oye hablar al líder de los secuestradores. Le pide a la persona que acaba de raptar que dé su nombre completo y le pregunta, en un tono elevado y casi amenazante, si sabe por qué se encuentra ahí "montado". "Porque debo dinero", responde la víctima, a lo que Herrera le corrige diciéndole que está allí por su "propia voluntad".

El secuestrado no tiene otra opción que admitir que está, efectivamente, por voluntad propia, para luego decir que debe un dinero que ha robado. El líder de los secuestradores deja claro que el secuestrado reconoce la deuda. Luego lo obliga a bajar del coche (del "cochecito, le dice concretamente), le insiste en que no le va a pasar nada y se dirige a él con el apelativo de "campeón".

El vídeo publicado junto a esta información está compuesto en realidad de dos vídeos breves, que se han unido para facilitar la visualización. Se ha suprimido de ellos el nombre de la víctima y se ha pixelado la cara de los secuestradores y la matrícula de un vehículo. Los vídeos originales forman parte del sumario de la operación Apium, una investigación conjunta de la Policía Nacional y la Guardia Civil que finalizó en junio de 2021 con ocho detenidos. Entre ellos estaban Herrera, que ingresó en prisión provisional, y los otros tres secuestradores que aparecen en el vídeo, que fueron puestos en libertad a pesar de la gravedad del delito y de que se les puede identificar por completo en las imágenes.

La operación se desarrolló en varias localidades de Sevilla, como Benacazón, de donde es natural Herrera, Espartinas, Arahal y Sevilla capital. También hubo detenidos en Almonte (Huelva) y Sanlúcar de Barrameda (Cádiz). A los ocho detenidos se les imputaron los delitos de secuestro, lesiones graves, contra la salud pública, tenencia ilícita de armas, robo con fuerza y pertenencia a grupo criminal.

La investigación comenzó en abril, cuando los agentes tuvieron conocimiento de un secuestro ocurrido en Gelves. Varios testigos observaron a unos individuos cómo introducían en un coche a otro a punta de pistola y luego se iban a bordo del vehículo a gran velocidad. La víctima denunciaría después estos hechos y corroboraba lo que habían visto los testigos. La persona a la que secuestraron explicó a la Policía que le habían quitado el teléfono móvil, para que no pudiera aportar datos de localización sobre el lugar al que fue trasladado. Lo engrilletaron y le taparon el rostro.

Durante cuatro horas y media estuvo retenido en una finca de Benacazón. Allí recibió todo tipo de amenazas y golpes, mientras que le reclamaban la cantidad de 90.000 euros a cambio de su liberación. Llegaron a hacerle firmar varios documentos sin poder verlos, y no fue liberado hasta que se comprometió a entregar dos vehículos como garantía de pago, junto a las escrituras de una vivienda.

Después continuó siendo extorsionado. Herrera era la cara visible del grupo y el cabecilla de los secuestradores y sobre él centró sus investigaciones el Grupo de Atracos de la Policía de Sevilla, así como la Guardia Civil. Los agentes supieron que había sido contratado por un empresario de la construcción, que lo tenía como su escolta personal y lo utilizaba para cobrar deudas.

No dudaba en recurrir a la violencia o incluso al secuestro en los casos extremos. Incluso utilizó a su pareja como gancho para las extorsiones, pues fue ella la que concretó la vita con la víctima con la excusa de adquirir un vehículo que éste poseía y que había puesto a la venta en una web de anuncios.

La banda estaba formada en su mayor parte por personas vinculadas al mundo del culturismo y del deporte de contacto, muchos de ellos con antecedentes. Durante la investigación, los agentes también supieron de otra extorsión a un abogado sevillano, al que llegaron a exigir la cantidad de 79.000 euros por una supuesta deuda contraída con el empresario jefe del grupo. También hubo una agresión a otro empresario hostelero del Aljarafe, a quien amenazaron de muerte junto con su familia.

En los registros se intervino una pistola de nueve milímetros con el número de serie borrado y en perfectas condiciones de funcionamiento, una pistola simulada, dos carabinas y una pistola de aire comprimido, una defensa extensible, un bate de béisbol, un vehículo de alta gama que la víctima les entregó como adelanto del pago prometido, diverso material informático y móviles, así como varias nóminas falsificadas que uno de los miembros del grupo utilizaba para adquirir productos de crédito y el alquiler de la vivienda en la que residía.

Herrera tiene un amplio historial delictivo y ha protagonizado numerosos episodios violentos en los últimos años. Ultra vinculado a la extrema derecha y los grupos neonazis, fue detenido en enero de 2017 por una agresión homófoba en el centro de Sevilla. Unas semanas después, huyó de la Guardia Civil y se grabó un vídeo mientras le extraían una bala. Sería detenido en marzo en Matalascañas mientras veía un partido del Betis.

En abril de ese mismo año agredió en Bilbao a un hombre que tuvo la mala fortuna de estar tomando un aperitivo en un bar por el que él pasaba en ese momento, en compañía de unos amigos que grabaron la agresión. Aceptó una condena de ocho meses por un delito contra la integridad moral. 

En el año 2020 fue detenido en el curso de una operación contra el narcotráfico. Se le vinculó entonces con el clan de los Lanas, una de las organizaciones más activas de la provincia de Sevilla y para la que ejercería funciones de seguridad. Entre ellas se incluía, según la Fiscalía, amedrentar a los miembros de otros grupos que competían por la misma actividad. Por este asunto se enfrenta a siete años de cárcel. Mientras tanto, permanece en prisión por su faceta última de secuestrador. Sus ayudantes, en cambio, siguen libres.

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