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La inminente declaración de sequía en la cuenca del Guadalquivir

La mayor escasez de agua en 25 años

  • La reservas no bajaban del 26% desde 1995

  • La agricultura sevillana ya sufre pérdidas y el mundo rural se prepara para el impacto

  • El suministro humano se garantiza en los grandes sistemas

  • La CHG declarará el estado de sequía el próximo martes y pedirá el decreto estatal

El pantano del Gergal, en Guillena, uno de los que abastecen a la capital.

El pantano del Gergal, en Guillena, uno de los que abastecen a la capital. / Antonio Pizarro

Para la población urbana puede que la sequía suene aún como un problema lejano. Quizá la situación de emergencia en la que están las reservas de la cuenca sea difícil de calibrar si el agua no ha faltado en los grifos y, según el compromiso de la CHG, no faltará en los próximos dos años, aunque no llueva. Así ocurrirá al menos en ciudades y municipios conectados a grandes sistemas de abastecimiento, donde vive el grueso de la población, gracias a la regulación e infraestructuras hechas a partir 1992. Fue la última vez que hubo restricciones en la ciudad de Sevilla. Porque sí podrían sufrir cortes los pueblos que dependen de acuíferos, sin alternativas de suministro. La CHG ha subrayado que deben prepararse, comprobando posibles pozos de emergencia, chequeando construcciones o elaborando planes de sequía, que en Andalucía deben tener localidades a partir de 10.000 vecinos.

La cuenca del Guadalquivir está a las puertas de que la sequía adquiera forma desde el punto de vista administrativo, para dar prioridad al consumo humano y la ejecución de medidas con ese objetivo. Las reservas en los embalses están al 26%. Son las peores cifras en 25 años, en concreto, desde 1995, según la CHG. Ha llovido, pero menos de lo que era habitual y el efecto acumulado en los pantanos ha sido el mismo que si se hubiera dado una falta de precipitaciones mucho más radical.

Aunque ya se han tomado medidas drásticas –el recorte del 50% de las asignaciones para riego este año, el anuncio de la reserva de 400 hectómetros cúbicos para consumo humano–, el martes 2 de noviembre se declarará ya el estado de sequía en el sistema general, el tronco del Guadalquivir. Es un paso necesario para pedir que el Consejo de Ministros apruebe el decreto-ley sobre la sequía, que sería inminente aunque no hay plazos. Depende ya del Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico.

Una realidad "conocida" y palpable en la agricultura

En cualquier caso, la escasez de agua es una realidad “conocida y reconocida”, según Asaja Sevilla, con consecuencias palpables en la agricultura, motor de la economía sevillana y sostén del mundo rural. Consume más el 80% de las reservas, que en los embalses del sistema de regulación general de los que depende han bajado del 21%.

El “daño en 2022 será brutal” si no llueve y repercutirá en todos los negocios. Asaja recuerda además que la “España vacía es la España seca” y que el mundo rural resiste mejor donde se producen alimentos y hay cultivos que generan mucha mano de obra, como toda la Vega del Guadalquivir y está peor conforme se aleja.

¿Cómo se ha llegado a este punto?. El año 2021 es el sexto con déficit pluviométrico en gran parte del país, incluyendo Andalucía y Sevilla. Sólo hubo precipitaciones de cierta entidad en la primavera de 2018. De media, han sido un 33% menores en Sevilla, pero han caído hasta un 43% en puntos de la Sierra Sur y Morón y un 40% en la capital.

Según Asaja, la reducción en la producción en cultivos de secano, los que dependen de lo que cae del cielo, ha sido del 30% en cereales (en una campaña además en la que los precios son buenos y el agricultor se podría haber beneficiado), el girasol o el olivar...

La laguna de Las Doblas, en Sanlúcar la Mayor, completamente seca. La laguna de Las Doblas, en Sanlúcar la Mayor, completamente seca.

La laguna de Las Doblas, en Sanlúcar la Mayor, completamente seca. / Antonio Pizarro

En regadíos –300.000 hectáreas en la provincia de Sevilla que no han variado sustancialmente en la última década, según las comunidades de regantes– la escasez motivó que este año se les aplicara ese recorte del 50% en las asignaciones de agua. Pero ya lo tuvieron también en 2019 y 2020, del 15% y el 20%, respectivamente, aunque se logró salvar la producción.

Se espera una caída del 30% en cultivos como el olivar de riego, que supone el 50% de la producción andaluza. En el arroz, será entre el 33 y el 40% porque aunque se ha sembrado sólo la mitad, se ha ido a las mejores tierras para evitar pérdidas más drásticas. En el algodón la reducción de cosechas es del 20%. Sólo se ha podido sembrar entre el 5 y 6% del terreno, pero ha faltado el riego final para que coja calidad la fibra. La CHG sí ha ampliado la dotación (40 hectómetros cúbicos) para cultivos arbóreos y evitar su pérdida. La campaña de cítricos podría salvarse, aunque es importante que bajen las temperaturas para reducir el estrés hídrico y la necesidad de agua este otoño.

Menos producción, menos maquinaria, menos transporte para la comercialización e insumos... Las consecuencias de la sequía afectan ya “a toda la cadena del mundo rural”, insiste Asaja, que advierte que se pueden perder operadores internacionales, que acudirán a otros mercados que podrían consolidarse frente al andaluz.

La sequía llega además cuando el campo sufre también el aumento de costes de producción: las mejoras en los regadíos que los hacen más eficientes implican sistemas eléctricos (y no todos tienen fotovoltaica); el coste del gas está incrementando el precio de los fertilizantes, con Fertibera cerrada en Huelva, dificultades de suministro y dependiendo de Rusia...

¿Qué esperan agricultores y regantes de ese decreto de sequía?. Lo principal son las exenciones al pago de tasas y cánones por el agua de la próxima campaña. Según el secretario general de Feragua (la federación de comunidades de regantes), Pedro Parias, suponen entre 15 y 18 millones de euros en Sevilla. Ya se hizo entre 2006 y 2008 y es una medida necesaria dado el tremendo “deterioro” en la cuenta de resultados de las explotaciones. También demandan la devolución de los que se le han cobrado en 2021, descuentos a la Seguridad Social y en el pago del IBI rústico.

"Dos velocidades" en la gestión del agua

Luis Babiano, gerente de Aeopas (Asociación Española de Operadores Públicos de Agua) destaca que, pese a la gravedad de la situación de las reservas –que en Sevilla están algo mejor que la media–, se está en un “nivel de planificación y gestión superior” a otras sequías.

No obstante, apunta a que existen “dos velocidades” en la gestión del agua, que preocupan: la de los municipios conectados a grandes embalses, que coinciden con los que tienen planes de emergencia por sequía –con campañas de concienciación en marcha y otros aspectos técnicos para garantizar el consumo humano– y la de los municipios que siguen descolgados, con graves déficits de infraestructuras y de gobernanza que van a tener dificultades. En Sevilla se concentran en la Sierra Sur y la Sierra Norte (esta última, la zona en la que se ubican los embalses, a los que no tienen acceso).

Suelos agrietados en un humedal por falta de agua. Suelos agrietados en un humedal por falta de agua.

Suelos agrietados en un humedal por falta de agua. / Juan Carlos Vázquez

Babiano apunta que el decreto de sequía estatal debe posibilitar obras de emergencia que serán necesarias para abrir nuevos sondeos en algunas de esas localidades o solventar los problemas de potabilidad en algunos pozos que están bajo mínimos y que todas las administraciones deben ir a una en circunstancias como estas.

Aunque en la Sierra Sur ya hay un importante proyecto ejecutándose para conectar a todos los pueblos con la presa del Retortillo y el Consorico del Plan Écija, no va a estar a tiempo para esta sequía. Desde el verano ya tienen restricciones en municipios como Pedrera y Aguadulce.

Más allá de medidas excepcionales, los agricultores vuelven a incidir en que las sequías son habituales en el clima mediterráneo, donde se dan cada década, aproximadamente. Aunque distintos colectivos y expertos son reacios a nuevas presas en un contexto de cambio climático, la patronal agrícola defiende algunas intervenciones necesarias a medio plazo.

Abogan por bombear agua desde el Guadalquivir a la Breña II, que depende ahora de un río pequeño que sólo llena el embalse al 40%; y porque se construya la presa de San Calixto en el Genil, que evitaría las avenidas y podría facilitar agua a zonas de Córdoba y Sevilla con una inversión relativamente pequeña.

Asaja también defiende que la Junta abra la mano a las balsas agrícolas en las fincas, que se llenan con aguas pluviales y pueden convertirse incluso en reservorios de avifauna, bien diseñadas. Igualmente, urge la modernización de los riegos del arroz en la margen derecha del río, que todavía dependen del Guadalquivir, con el problema de la salinidad y la necesidad de solar mayor agua río arriba para diluirla. La inversión pendiente desde hace 15 años para que se surta del Canal del Bajo Guadalquivir recrecido, podría acometerse con los fondos de resilencia de la UE, en los que encjaría por el ahorro que implica en consumo de agua y enería.

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