Sevilla

La soleá del Zurraque

  • La plaza trianera es el maltrecho hogar de indigentes, que viven entre sus fuentes y jardines

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La soleá del Zurraque es un cante trianero iniciado por artesanos payos que alcanzó su cenit a mediados del siglo XX gracias a personas como Antonio González El Arenero. En la actualidad, la soleá del Zurraque sería más bien la soledad de la Plaza del Zurraque.

En el corazón de Triana, entre las calles Santa Cecilia y Pagés del Corro, se ubica esta plaza que cuenta con jardines y fuentes. Entre ellas, indigentes de diferentes nacionalidades pasan a diario sus días lo mejor que pueden. "No hacen nada: ni bueno ni malo", revela un comerciante de la zona. Otra, ya con muchos años en la plaza, cuenta que las vallas que ahora cercan la plaza no han servido para nada ni han evitado que invadan la zona. "No es un sitio al que apetezca bajar ni solo ni con mis hijos", añade.

Probablemente, la suciedad o las innumerables pintadas provoquen que la plaza no esté integrada en el barrio. Los colchones y mochilas son evidencias de la presencia perenne de indigentes en este espacio. Los accesos, escaleras con azulejos y escalones rotos, tampoco le ponen fácil al viandante el disfrutar de este área de fuentes. La inmensa mayoría no se atreve a entrar aunque esté paseando al perro o bebiendo un refresco, actividades típicas de parques y jardines que se desarrollan entre las aceras y la calzada por el deteriorado estado de lo que protege la valla.

La plaza parece invisible para muchos trianeros, pues desarrollan su vida obviándola. Como si no existiera. Muchos no saben ni si las puertas de las verjas se cierran por las noches. La vida en la Plaza del Zurraque se hace sin la Plaza del Zurraque. La relación con ella se limita a los aparcacoches de Europa del Este que pueblan la zona. Los únicos que cruzan la valla y no dejan sola a esta plaza.

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