Un teniente coronel en el Polígono Calonge
Calle Rioja
Ha muerto en Madrid Fernando Reinlein, uno de los nueve militares de la UMD detenidos en julio de 1975
Rehabilitado una década después, en Sevilla dirigió ‘Diario 16 Andalucía’
Un viaje a Ítaca desde Babilonia
Fernando Reinlein (Barcelona, 1945- Madrid, 2026) es autor del libro Capitanes rebeldes. Los militares españoles durante la transición, de la UMD al 23-F. Empiezo con esta obra el recuerdo del militar y periodista fallecido el pasado 15 de enero con 80 años porque hay diferentes maneras de que un teniente coronel se presente en la redacción de un periódico. Una vez ocurrió el 23 de febrero de 1981. En la redacción de El Correo de Andalucía, al despacho del director, Ramón Gómez Carrión, entró la secretaria para decirle al subdirector, Juan Holgado Mejías, que tenía una llamada de teléfono de su mujer. Holgado, el autor de la primera entrevista en la clandestinidad a Felipe González, nos contó al resto que un montón de guardias civiles con aviesas intenciones habían entrado en el Congreso de los Diputados que votaba la investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo, nuevo presidente del Gobierno. Al frente, con una pistola, el teniente coronel Antonio Tejero Molina.
Otra manera es que un teniente coronel como Fernando Reinlein aparezca en el Polígono Calonge en la primavera de 1996 para asumir la dirección de Diario 16 Andalucía. Hace treinta años de esta historia. Hay un paralelismo entre su militancia en la UMD y este aterrizaje periodístico en los momentos más difíciles de un periódico del que este año se cumple medio siglo de su puesta en marcha un 18 de octubre de 1976.
Reinlein fue uno de los fundadores de la Unión Militar Democrática constituida de forma clandestina el 1 de septiembre de 1974 en Barcelona, su ciudad natal. Cuatro meses antes, el 25 de abril, se había producido en Portugal la revolución de los claveles. Los militares lusos habían terminado con la dictadura de Salazar. Era el modelo que ellos querían plantear para democratizar las Fuerzas Armadas en España y oponerse desde sus cuarteles y banderas a la dictadura de Franco.
Los detenidos en 1975
El 29 de julio de 1975, el último verano del dictador, fueron detenidos un comandante, Luis Otero Fernández, y nueve capitanes: Fermín Ibarra Reyes, Antonio García Márquez, Xosé Fortes Bouzán (padre del periodista que presenta el programa 24 horas de TVE), Restituto Valero, Jesús Martín-Consuegra López, Manuel Fernández Lago, Abel Jesús Cillero y Fernando Reinlein. Un décimo miembro se libró, el capitán José Ignacio Domínguez, porque se encontraba fuera de España.
El capitán Reinlein fue condenado en Consejo de guerra en Hoyo de Manzanares en marzo de 1976 por un delito de conspiración para la rebelión militar. Había muerto Franco, pero el presidente del Gobierno era todavía uno de sus esbirros más fieles, Carlos Arias Navarro. Se pidió para Reinlein la expulsión del Ejército y cuatro años de reclusión, uno de ellos a cumplir en la prisión militar de Cartagena.
Los miembros de la UMD abogaban en sus postulados fundamentales por el respeto de los derechos humanos (libertad de reunión, de expresión, de asociación), la convocatoria de unas Cortes constituyentes elegidas por sufragio universal, el retorno de los exiliados y una ley de Amnistía. Con las elecciones del 15 de junio de 1977 convocadas por Adolfo Suárez, todas esas demandas se fueron cumpliendo: hubo elecciones libres, volvieron los exiliados, se legalizaron los partidos políticos y se aprobó una ley de Amnistía para todos, incluidos los etarras con delitos de sangre, con la única excepción de los miembros de la Unión Militar Democrática.
Reconocidos por Carme Chacón
Pese a esta sangrante discriminación, la UMD se autodisuelve cuando el 6 de diciembre de 1978 es aprobada la Constitución. Casi cinco décadas después, aquellos militares que apostaron por la democracia en tiempos tan difíciles son tan importantes para esa conquista como los siete ponentes de la Carta Magna. A los militares de la UMD se les aplicó la amnistía una década después, en 1987, por el Gobierno de Felipe González, pero no serán reconocidos hasta 2010, cuando estaba al frente del Ministerio de Defensa la socialista Carme Chacón.
Expulsado del Ejército, Reinlein empezó su carrera como periodista. En Diario 16 estuvo al frente de diferentes secciones, lideró la investigación de la trama de los GAL, participó en la expansión regional del periódico y en la primavera de 1996, el año que Aznar releva a Felipe González en la Moncloa, asume la dirección de Diario 16 Andalucía. Una aventura corta con un legado largo, como su participación en la UMD.
Recién llegado, se reunió en Antares con personajes relevantes de la sociedad sevillana y fue allí mismo donde surgió la colaboración con quien sería uno de sus más leales amigos. Antonio Falcón, abogado, comisario para la Droga en los tiempos de Baltasar Garzón en el Gobierno, cargo importante en la Junta que presidía Borbolla, inició una serie de entrevistas que no pasó de la primera por el fugaz mandato de Reinlein al frente de la cabecera andaluza de Diario 16.
Una sola y extraordinaria entrevista
Una sola entrevista, pero extraordinaria. Se la hizo Falcón al pintor Rolando Campos, un personaje clave de la cultura sevillana y española, militante del Partido Comunista, criador de palomas mensajeras, autor del cartel de fiestas primaverales de 1984 que levantó tantas ampollas como el programa de la UMD y escultor de la estatua de Mozart que todos los días oficia las bodas de Figaro junto al teatro de la Maestranza. Reinlein y Falcón tenían en común que celebraban su cumpleaños un 14 de abril, uno nacido en 1945, el otro en 1951. La entrevista con Rolando Campos la publicó Falcón en el libro Ejercicio de Memoria (Copia de Seguridad), que por culpa del Covid se convirtió en su inesperado testamento de vivencias y amistades. La primera pregunta de la entrevista al pintor la ponía Falcón en boca del barbero de Coria: “Niño, ¿tú qué vas a ser, pintor o torero?”. Aquí no importa la respuesta, sino extrapolar la pregunta para hacérsela a Fernando Reinlein: “Niño, ¿tú qué vas a ser, militar o periodista?”.
Reinlein supo combinar perfectamente ambas vocaciones. Con aspecto de capitán Ahab, el personaje de Moby Dick, nunca tuvo una idea cuartelera del periódico. Paradójicamente, de cuantos directores ha conocido uno en el oficio, era de los que menos se ajustaba al ordeno y mando, aunque las ideas de jerarquía y servicio son similares. Presidió el Foro Milicia y Democracia. También escribió el libro 30 años después. La Transición Uniformada. Casado con María Antonia Ballesteros, padre de cuatro hijos, vivía entre Madrid y el Cabo de Gata.
Según el hispanista Paul Preston, biógrafo de Franco, el entonces Príncipe Juan Carlos tuvo mucho interés en saber si podía contar con el apoyo de la UMD cuando llegara el momento de suceder a Franco en la jefatura del Estado. Fueron rehabilitados, Reinlein ascendió a teniente coronel y fue galardonado por el presidente Pedro Sánchez. En 2009 recibieron el premio de la Fundación Abogados de Atocha, tributo a los letrados asesinados por un comando ultraderechista el 24 de enero de 1977. Los militares de la UMD también estuvieron en las listas de algunos matones. Tardó en llegar, pero con ellos llegó la revolución de los claveles. Grándola, Vila Morena en Cerro Muriano.
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