Rayo-Sevilla | La crónica

Andre Silva grita aquí estoy yo

  • El portugués debuta como titular con el Sevilla y lidera con tres tantos una goleada que abre las puertas al optimismo

  • En el día de la verdad, el cuadro de Pablo Machín se exhibió

Andre Silva celebra su segundo gol. Andre Silva celebra su segundo gol.

Andre Silva celebra su segundo gol. / J.P. Gandul / Efe

Espectacular puesta en escena del Sevilla de Pablo Machín en la Liga 2018-19. Con un killer en el área llamado Andre Silva, autor de tres goles en su debut, los nervionenses espantaron muchos de los malos humores que suelen ser habituales durante todos los veranos para su exigente afición. Claro que queda muchísimo por delante, por supuesto que esto no ha hecho más que comenzar, evidentemente no siempre va a estar enfrente el Rayo Vallecano, quién lo duda. Pero todos tendrán un punto de coincidencia en que siempre es muchísimo mejor presentar estas credenciales desde el principio y a ver quién no las firmaría de inmediato.

Porque el Sevilla no goleó por casualidad en su debut liguero en Vallecas. Los visitantes mandaron desde el principio hasta el final y volvieron a evidenciar esas señas de identidad que parecen tan marcadas con Machín en el banquillo. Nada de especular, fútbol rápido hacia las dos bandas, anticipación por parte de los tres centrales, balones a Banega para que éste ordene y, sobre todo, acudir con muchos elementos al remate de los centros laterales que puedan manar de Jesús Navas y de Escudero, en esta ocasión los ocupantes de los dos carriles. Así, con ese estilo, fueron cayendo los goles uno detrás de otro.

Más o menos ha sido parecido a lo que se ha ido viendo en la mayoría de los partidos disputados por el Sevilla a lo largo de la pretemporada con una diferencia fundamental y que esta vez comparecía en el equipo titular un portugués llamado Andre y apellidado Silva. Hasta ahora sólo había tenido media hora contra el Barcelona en la Supercopa, apenas aterrizó en Sevilla ocho días antes de que esta cita contra el Rayo, pero el luso dejó claro que había razones más que fundadas para pagar por él 38 millones de euros no ha mucho.

No se recuerda un debut tan espectacular con la camiseta sevillista desde que aterrizara procedente del Dinamo de Zagreb un joven llamado Davor Suker. Por supuesto, que no tienen nada que ver que son dos tipos de delanteros diametralmente opuestos, pero sí es verdad que las situaciones fueron más o menos coincidentes por la espectacularidad de su estreno. Andre Silva se encargó de cerrar muchas bocas con su exhibición en Vallecas y demostró que en el fútbol no todo son los números, que existen infinidad de parámetros a tener en cuenta a la hora de valorar a un futbolista.

Por ejemplo, Andre Silva no fue sólo los tres goles en este estreno en Madrid, que ya es muchísimo, dicho sea de paso. El portugués, sobre todo en la primera mitad, aportó muchas más cosas al equipo. Se ofreció, acudió a recibir para desahogar a los suyos, se desmarcó, peleó la pelota para impedir que el Rayo pudiera salir por el centro y, por supuesto, acertó en los dos remates que sirvieron para que el Sevilla incrementara la ventaja que ya había puesto en el marcador el golazo de Franco Vázquez de tacón con su pierna mala.

En el 0-2, Silva acudió al centro de Escudero con velocidad, controló con la derecha y se acomodó la pelota para concretar con su pierna izquierda. Fácil deducir, pues, que se trata de un rematador que emplea sus dos piernas por igual y esto ya es un punto a su favor. En el 0-3, ejerció de oportunidad, de futbolista de área para desviar con sutileza un balón que estaba suelto en el área pequeña. Y ya en la culminación de su hat trick, pues no lo pudo hacer más fácil, aprovechó la sutileza de Franco Vázquez en su brillante pase, se lo acomodó con la pierna derecha y se puso muy nervioso, dicho sea con ironía por supuesto, para concretar con la izquierda.

Hasta ahí llegó la exhibición de Andre Silva, pero sería tremendamente injusto centrarlo todo de forma exclusiva en el delantero centro, ya que el Sevilla fue muchísimo más que eso. Como no podía ser de otra manera, Machín apeló a sus tres centrales, siempre con Kjaer dando un paso adelante para presionar al rival más allá del centro del campo incluso; Banega y Roque Mesa se encargaron de equilibrar y crear; mientras que Jesús Navas y Escudero, esta vez con el vallisoletano muy inspirado también, se encargaban de destrozar al Rayo por los costados.

Arriba sí estaba el matiz de Franco Vázquez, pero el argentino es un delantero también especial cuando parte de una de las dos bandas para moverse con libertad, ya que ahí, con esa asimetría puede volver locos a los adversarios al quedarse sin referencia. Tanto él como Sarabia también colaboraron en la goleada con sus ofrecimientos y con sus pases hacia las bandas para acudir al remate en compañía del inspiradísimo Andre Silva.

Con esos mimbres, el Sevilla fue a buscar el triunfo desde el tañido inicial, sin dar ningún pie a la especulación. La pelota era acarreada con celeridad tanto a las bandas, sobre todo a los costados, como a los interiores para que éstos desahogaran y posibilitaran que la escalera se subiera de peldaño en peldaño. Y así el Rayo quedaba absolutamente desnudado una y otra vez hasta que Franco Vázquez acertó con el taconazo tras la llegada de Jesús Navas.

El Sevilla había puesto la directa y ya no se iba a detener hasta que el Rayo claudicó antes del descanso. Entonces ya comenzó un partido diferente, pero aún le dio tiempo al 9, a Andre Silva, a gritar aún más fuerte que aquí está él para aportarle efectividad a este Sevilla. Claro que no hay ningún motivo para la euforia, que esto acaba de empezar, pero que levante la mano el equipo al que no le gustaría empezar así.

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