Sevilla FC El Mudo aún tiene mucho que decir

  • El mediocampista ofensivo cuenta como una pieza más del proyecto de Monchi y Lopetegui pese a los rumores

  • Sólo una ‘oferta fuera de mercado’ lo sacaría del Sevilla

El Mudo aún tiene mucho que decir El Mudo aún tiene mucho que decir

El Mudo aún tiene mucho que decir / Antonio Pizarro

Franco Vázquez es un jugador distinto. Esto no es nada nuevo. El argentino, por su forma de jugar y de ser, es de esos futbolistas que levantan pasiones, positivas o negativas. A tal punto ha llegado su trascendencia en la dialéctica entre los aficionados sevillistas sobre él que los hay acérrimos mudistas y los hay antimudistas irredentos. Aunque todos deben coincidir en un aspecto difícilmente rebatible: tiene calidad y cuando el Sevilla ha sido un equipo, él también ha demostrado que es uno de sus baluartes.

En este contexto, es lógico que los rumores sobre su situación y la posibilidad de que salga del Sevilla aflore en cada ventana estival, como ha sucedido ahora. Sin embargo, según ha podido confirmar este diario, es una pieza más del proyecto de Monchi y Lopetegui, que saben que pueden sacarle partido a su mejor valor: su calidad y su capacidad de trabajo si está bien llevado y bien rodeado.

Recientemente, desde Italia se había especulado con un regreso a la Serie A del Mudo, que mantiene muy elevada su cotización allí. Pero en realidad a las oficinas del Sevilla no ha llegado ni una tentativa mínimamente considerable. Y la especulación con un posible trueque Franco Vázquez-Luis Alberto no es sino uno más de tantísimos rumores que, multiplicados por ese devorador de credibilidad que es internet, asuelan los portales digitales por estas fechas. Entre otras cosas porque tanto el Sevilla como la Lazio tienen muy bien considerados a sus futbolistas y por menos de 25 millones ni siquiera se plantean oír ningún canto de sirena. Que Boca Juniors siquiera se plantee preguntar por él es desconocer la realidad.

La cotización de Franco Vázquez es alta porque tiene algo difícil de encontrar: la calidad en una zona del campo, los tres cuartos, donde queman las papas. A partir de ahí se muliplican los millones de euros por los futbolistas capaces de romper los partidos.

Además, hay que tener en cuenta la amortización del Mudo. No es lo mismo el precio de un traspaso que el beneficio neto que genera ese traspaso. En el caso del argentino, firmó por el Sevilla en el verano de 2016 por cinco temporadas. El Sevilla pagó al Palermo unos 16 millones de euros, con lo que su amortización anual, coste de su nómina al margen, es de 3,2 millones de euros aproximadamente. Si el Sevilla lo traspasara este verano, después de tres temporadas en Nervión, tendría que amortizar los dos años que aún tiene firmados, es decir, que tendría que restar del precio del traspaso unos 6,5 millones de euros. Dicho de otro modo, si lo vendiese por unos 15 millones de euros, ingresaría como beneficio neto para reinvertir en la plantilla 8,5 millones de euros.

Y por ocho millones de euros no es posible encontrar en el mercado un futbolista con la calidad y el talento del Mudo, valores que Lopetegui quiere exprimir, como hicieron en distintas fases Jorge Sampaoli, Vincenzo Montella y Pablo Machín sobre todo. Tres entrenadores con tres sistemas y tres ideas distintas que supieron sacarle rédito futbolístico al cordobés por su versatilidad y su capacidad camaleónica para adaptarse a distintos puestos en esa zona caliente y tan cara de los tres cuartos. Tampoco se puede obviar que en el último curso, con altibajos y pese a su evitable expulsión en Leganés, jugó un total de 52 partidos, con seis goles y siete asistencias.

Todo esto lo tiene en su mente Monchi, que además de director deportivo es gestor presupuestario para la revolución de la plantilla. Y vender al Mudo sería un mal negocio siempre que no llegara una oferta fuera de mercado, como dicen los gestores sevillistas. Mientras nadie llegue al Sevilla con 25 ó 30 millones, el Mudo seguirá teniendo cosas que decir en el Sevilla, y seguirá abierto el debate ente mudistas y antimudistas.

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