Sevilla FC-Real Madrid | La previa Un Sevilla-Madrid de gran calibre

  • El equipo de Lopetegui tiene la ocasión de confirmar su liderato ante el de Zidane, que llega inmerso en una temprana y quizá engañosa crisis

Los jugadores del Sevilla, jocosos y alegres, en uno de los ejercicios lúdicos de la víspera. Los jugadores del Sevilla, jocosos y alegres, en uno de los ejercicios lúdicos de la víspera.

Los jugadores del Sevilla, jocosos y alegres, en uno de los ejercicios lúdicos de la víspera. / Víctor Rodríguez

Un Sevilla-Real Madrid siempre ha tenido un aura especial. El Ramón Sánchez-Pizjuán parece que cobra vida con este partido, que ha dejado de todo entre la afición sevillista: grandes frustraciones, injusticias arbitrales inolvidables, memorables victorias, desencuentros imposibles... y hasta una sanción de cierre pendiente de un recurso al Tribunal Supremo, por el lío del partido de Copa del Rey de 2017 con Sergio Ramos de protagonista. Sí, de protagonista, porque desde que marcara aquel gol señalándose la cabellera, en referencia a José María del Nido, en la final de la Supercopa de España que ganó de forma inapelable el Sevilla en 2007 en el Bernabéu, Sergio Ramos siempre ha protagonizado su propio docudrama en su relación de amor-odio con su club de origen. Hoy se presenta otro capítulo en Nervión Plaza.

La incidencia del camero en el partido es un factor más dentro del cúmulo de circunstancias que rodean a este encuentro de la quinta jornada de Primera División. Muy pronto ha llegado un partido que en cualquier otro contexto habría tenido por sí mismo un indudable altísimo voltaje. El pasado madridista de Chicharito, por ejemplo. O la pertenencia al club de Chamartín de Reguilón, cedido por el Real Madrid... Y, por supuesto, Julen Lopetegui, que ha conseguido en apenas un mes, desde que debutara en el banquillo del Sevilla el 18 de agosto en Cornellá, darle la vuelta a toda esa corriente negativa que trajo aparejada su contratación por su reciente pasado madridista y por la forma de salir de la selección en pleno Mundial.

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SEV-RMA / Infografía

En ese periodo, Lopetegui ha logrado demostrar que ha venido a Nervión para construir un proyecto bien cimentado y ahí tiene a su Sevilla, líder de Primera División, habiendo batido el récord histórico de cuatro partidos ganados a domicilio sin encajar ningún gol y recibiendo al Real Madrid con la sensación de bloque pétreo, de equipo con todas las letras. Y con una alineación reconocible con un nuevo núcleo duro formado por Diego Carlos, Fernando y Joan Jordán. Ahí está la revolución.

Enfrente estará un Real Madrid con el honor manchado en el Parque de los Príncipes. El PSG de Di María deglutió al Madrid de Zidane sin que tuvieran que comparecer siquiera las grandes estrellas del jeque. Eso, tras un arranque dubitativo y condicionado por las distintas lesiones que se han ido produciendo, de Hazard, ya recuperado, a Isco, Modric o Marcelo, que no estarán en la vibrante cita de Nervión, ha provocado un contexto casi irrespirable para Zidane, una crisis precoz propia de un equipo en el que una derrota por 3-0 ante un igual, o un igualado, se interpreta como una hecatombe.

Y así llega hoy el Madrid de Zidane, con el amor propio tocado pero su temible y nuevo tridente –Bale, tras el amago de desencuentro con el técnico galo, Hazard con ganas y el incombustible y formidable Benzema– en perfecto estado de revista. Eso sí, con la lupa puesta en el centro del campo, con la opción de que ingresen en el once Fede Valverde por James, muy hostigado por el PSG, o Lucas Vázquez por Hazard para dar más empaque defensivo.

Arriba el Madrid mete miedo, y de hecho es el equipo que más remata a portería por delante del Sevilla. Se atisba por tanto un duelo artillero de gran calibre. Y ahí puede estar el duelo. El equipo de Lopetegui, goleador en Europa, ha dilapidado mucho caudal ofensivo en la Liga, ha llegado más que ha rematado con criterio. Y eso ante el Madrid será clave. El calibre de las mirillas debe estar perfectamente enfilado. En el gol estará la decantación de un partido de tal calibre, un Sevilla-Madrid... Tan vibrante como siempre o más vibrante que nunca.

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