Getafe-Sevilla FC | Análisis Treta añeja, castigo actual

  • Víctima de un recurso del pasado, pero también de un plan conservador

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Análisis táctico / Departamento Infografía.

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El Sevilla cayó en Getafe empujado por sí mismo y querer buscar otros culpables sólo conduce a la autojustificación. Un vicio del pasado que ya hace 15 años le costó no pocos sofocones al sevillismo con sanciones a Javi Navarro y Pablo Alfaro, saltar con los brazos y los codos hacia arriba para molestar al rival, se volvió tan en contra que puede costarle a la entidad una lluvia de millones y que se le escape el objetivo deportivo.

Fue uno de los secretos de laboratorio de aquel Sevilla que se ganó el respeto de los suyos por la fiereza con que se empleaba y la animadversión general del mundo del fútbol. Pero si en la anterior etapa de Caparrós no estaban claras estas jugadas y quedaba todo a la interpretación del árbitro, una actualización del reglamento deja muy nítido que en el fútbol actual se castiga encarar los duelos aéreos con los brazos por encima del hombro, incluso, como en el segundo penalti, el balón llega rebotado. Y eso, en un equipo profesional, debe estar pegado en las paredes del vestuario.

Aparte, tampoco es que el Sevilla se cargara de razones futbolísticas para bramar por la rigurosa aplicación del reglamento, pues no ofreció nada, ni antes ni después de verse en desventaja.

Defensa

Caparrós apeló al músculo de Amadou frente al mejor juego combinativo de Roque Mesa en una clara y miedosa declaración de intenciones. Quizá fuera por los problemas que el sistema defensivo tuvo al inicio del derbi, pero entonces lo solucionó con un paso adelante, yendo a por el partido ante su gente. En el Coliseum Alfonso Pérez la consigna fue otra bien distinta. El equipo se replegó, tiró la primera línea de presión muy atrás y pagó caro, como otras tantas veces, tener jugadores cumpliendo roles distintos a los de su posición natural, como Promes en el tercer gol.

Ataque

El Getafe ahogó lo poco que el Sevilla intentó tejer en los primeros minutos. La presión fuerte y coordinada del equipo de Bordalás acobardó a la defensa en su primer intento de sacar el balón desde atrás. Más arriba, esta vez con Munir desde el principio en la banda, el balón moría en los pies de Amadou, sin recursos técnicos para hacer respirar al Sevilla.

La decisión luego de sacar del campo a Banega terminó de abortar cualquier posibilidad de levantar aquello y conforme entraban opciones, más aún. El remate fue Rog y el Sevilla acabó con el único recurso del balón largo, saltándose las líneas, desde una defensa ya de tres hombres y dos carrileros. Dos pelotazos de Kjaer a Jesús Navas y a Promes pudieron acercar un gol que lo más que hubiera sido es una anécdota, pues ni siquiera tuvo inteligencia el equipo para no caer en la trampa del Getafe de que ya no se jugara más tras la expulsión de Djene.

Virtudes

Mal día para buscarlas.

Talón de Aquiles

Estrategia operativa muy conservadora, impropia del Sevilla.

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