La Liga

El Sevilla da tres golpes en la mesa

  • El equipo de Julen Lopetegui, muy autoritario, apaga las dudas con una goleada que debe ser clave en su camino a la Champions

  • Dos goles de Óliver Torres y otro, de nuevo precioso, de Munir

Los jugadores del Sevilla celebran uno de los goles de Óliver Torres. Los jugadores del Sevilla celebran uno de los goles de Óliver Torres.

Los jugadores del Sevilla celebran uno de los goles de Óliver Torres.

El de Leganés era un partido para dar un golpe en la mesa y el Sevilla no dio uno, sino tres, para sofocar las dudas que crecían conforme fue encadenando hasta cuatro empates. Con los dos tantos de Óliver Torres, que ejerció de improvisado delantero ante la carestía de pólvora arriba, más otro del suplente Munir ya en el tramo final del encuentro, el bloque de Julen Lopetegui –porque este Sevilla tendrá sus defectos, pero un bloque es– le dio un mangerazo de agua fría a los dos perseguidores más cercanos, Getafe y Villarreal.

Con la providencial victoria ante un equipo, el Leganés, que huele a lo que huele, los sevillistas verán el Betis-Villarreal de hoy con seis puntos de ventaja sobre los amarillos y cinco sobre el Getafe, que visita mañana al Madrid, además. Fundamental, pues, la goleada al sur de Madrid para que el Sevilla gane en confianza y serenidad. Y con seis días por delante para preparar la visita de un Eibar casi salvado a Nervión. El panorama se le ha abierto de un día para otro.

Lopetegui siguió tirando de rotaciones, aunque a él no le guste el término. Hasta cinco esta vez: Gudelj entró por un Fernando que ante el Valladolid no jugó como suele, Reguilón, ya con las piernas más frescas, relevó a Escudero, Óliver entró por Banega, Suso por Munir y En-Nesyri por De Jong. Y el Sevilla salió con determinación y fuerza. Fue a buscar las debilidades del Leganés muy arriba y pronto se las encontró. Los pepineros ni siquiera se emplearon con el amor propio y la agresividad del equipo que se sabe moribundo y que quiere perecer matando.

Aguirre dispuso esta vez una defensa de cuatro que prontísimo, a los dos minutos, enseñó sus costuras por dentro. En-Nesyri recibió un pase ideal atendiendo a sus virtudes, con metros para correr y perfilado para engatillar con su pierna izquierda, pero el marroquí tardó en acomodarse para chutar tanto, tanto, que él mismo se cerró el ángulo ante el portero Cuéllar. Había que ejecutar antes y no lo hizo. El ex jugador del Leganés empezó su recital de desaciertos.

Cinco minutos después, en un saque de esquina, Jesús Navas remató cruzado y la pelota le cayó a En-Nesyri para remachar a placer, en el área pequeña. Pero tampoco esta vez acomodó bien el cuerpo para chutar y lo hizo desviado. Maneras muy desmañadas, impropias de un delantero que le costó al Sevilla 20 millones de euros. Si por Leganés lo añoran, no es por actuaciones como la que estaba brindando. Como corolario de su primera parte, ya en el minuto 44, Suso le sirvió un fantástico pase en profundidad que lo habilitaba ante Cuéllar, pero en su conducción se le fue la pelota y otra vez él mismo se echó encima del portero.

Esta última acción hubiera sido más desesperante si antes Óliver Torres no hubiera ejercido de delantero un par de veces.La primera, al empalmar la pelota tal como le vino en la corona del área tras un despeje de cabeza de Awaziem en un saque de esquina. Cuéllar fue a por uvas y desguarneció la portería. Nadie bloqueó el tiro de Óliver. Gol.

El segundo tanto del extremeño fue clave, pues sofocó una leve reacción del Leganés, que tuvo la ocasión de empatar en un cabezazo de Guerrero a centro de Bryan Gil, sin duda el atacante más bullidor de los madrileños. Vaclík se estiró, sacó la mano izquierda y evitó las tablas. Esta acción sucedió en el minuto 34, y uno después, Jesús Navas agradeció la pasividad de hasta cuatro rivales para colarse y servir un buen pase al corazón del área, donde Óliver tuvo tiempo para parar, templar y mandar el balón a la red de nuevo con un tiro raso y cruzado.

Sonó a sentencia, porque este Leganés está ya para lo que está. Y ni las entradas al unísono de Ruibal, Rubén Pérez y Assalé (55’) inquietaron a un Sevilla que, eso sí, a veces se acunó demasiado en su superioridad. Banega salió para evitar sorpresas y ya al final, el zurdo Munir le enseñó a En-Nesyri cómo se burla a un rival con un amago y cómo se remata con calidad con la derecha (82’). Abrochó una goleada que debe ser clave camino de la Champions.

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