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La trayectoria

El 'matagigantes' cayó en Nervión

  • El equipo de Montella, muy superior, logró eliminar en semifinales al Leganés, que se había ‘cargado’ a Villarreal y Real Madrid

Una imagen del Sevilla-Leganés. Una imagen del Sevilla-Leganés.

Una imagen del Sevilla-Leganés. / Antonio Pizarro

Después de eliminar al Villarreal y al Real Madrid, el Leganés llegaba al cruce contra el Sevilla con el más que merecido cartel de matagigantes. Pero, en esta ocasión, la ilusión pepinera fue insuficiente ante los de Vincenzo Montella, que fueron enormemente superiores tanto en Butarque como en el Sánchez-Pizjuán.

Daba alas y dejaba algún resquicio para la esperanza para el Leganés el resultado de la ida (1-1). El tanto de Siovas reabría una herida no cicatrizada en el seno del sevillismo: quién debía llevar la vitola de portero titular en este Sevilla. Con Sergio Rico en el ojo del huracán, los dimes y diretes ocupaban numerosas conversaciones. Y todo este tumulto pretendía aprovecharlo el conjunto pepinero en la vuelta: un gol postrero ponía de cara la eliminatoria para sus intereses.

Sin embargo, el plan forastero duró los 15 minutos que tardó Correa en superar a Champagne para dar (aún más) ventaja al Sevilla. El Sánchez-Pizjuán y su afición llevaron en volandas a su equipo hacia la novena final de Copa, certificada con el tanto de Franco Vázquez (2-0) dos minutos antes del pitido final.

De esta forma, el Sevilla conseguía hacer pleno de victorias en su coliseo en la competición. Las cuatro eliminatorias, cerradas todas en Nervión, caían del lado local. Antes que el propio Leganés; Cartagena, Cádiz y Atlético hincaron la rodilla en su estadio. Fue el conjunto murciano el primer rival en dieciseisavos y el equipo por entonces entrenado por Eduardo Berizzo dejó casi sentenciada la eliminatoria en la ida (0-3) allá por octubre. La vuelta, a finales de noviembre, no fue más que un trámite para los de Nervión (4-0).

El Cádiz fue el rival en octavos de final. Era el primer partido de Vincenzo Montella como entrenador sevillista, después de que la directiva entendiese que la rescisión de Berizzo era la mejor forma de reflotar al equipo. Y en su debut en el banquillo, el equipo mostró su cara más solvente al dejar prácticamente encaminado el pase a la siguiente ronda en el Ramón de Carranza (0-2). El encuentro ante el cuadro amarillo en el Sánchez-Pizjuán fue, de nuevo, un trámite gracias a los goles de Ben Yedder y Correa.

La cosa se puso más seria en el cruce de cuartos de final. El Atlético de Madrid suponía el primer rival de entidad al que se enfrentaba el conjunto sevillista en la competición y la nota no pudo ser mejor: el Sevilla asaltó el Wanda Metropolitano (1-2) desplegando, quizás, uno de sus mejores momentos futbolísticos de la temporada. ¿Será eso una señal de cara al partido del sábado? Y eso que la cosa se puso cuesta arriba cuando, en el minuto 73, Diego Costa logró adelantar a su equipo. Pero Jesús Navas y Correa consiguieron darle la vuelta al marcador en el último tramo de partido.

El gol de Escudero en el primer minuto de la vuelta puso aún más de cara la eliminatoria. Griezmann intentó meter algo de miedo al lograr el empate, pero Banega y Sarabia, con sendos goles, mantuvieron a raya al conjunto colchonero (3-1) para lograr el billete a la semifinal, que finalmente sería ante el Leganés.

Y en todos los cruces, un factor común: la cita con el gol de Correa. El argentino ha logrado cinco goles en las cuatro eliminatorias y es el segundo máximo anotador de lacompetición, por detrás de Víctor Curto, del Murcia. ¿Logrará el sudamericano ser el pichichi de la Copa?

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