Sevilla FC La vieja normalidad: ahora, los 5 cambios

  • Poco han tardado la afición y los opinadores en resaltar las culpas de Lopetegui tras el empate ante el Levante, ahora por las sustituciones

Lopetegui, con los suplentes en la grada de fondo. Lopetegui, con los suplentes en la grada de fondo.

Lopetegui, con los suplentes en la grada de fondo. / Manuel Lorenzo / Efe

En tiempos como los que corren con todo el sector de la tauromaquia –y muchos de los que huelen a la España tradicional– sumido en mil e inquietantes dudas, hacer un análisis a toro pasado y cayendo en el simplismo de que cinco cambios son peor que tres para un entrenador como el del Sevilla por lo del lunes ante el Levante resulta, cuando menos, arriesgado. Mucho más si no se conoce la materia; peor aún si no se está dentro para conocer los detalles.

Ha bastado un pequeño desliz para que Julen Lopetegui, de cara a la opinión pública en general, vuelva al punto exacto en el que se quedó una semana antes de la declaración del estado de alarma. Antes, por supuesto, del empate en el Wanda o en el paréntesis del 0-3 en Getafe.

Es verdad que los cambios perjudicaron al Sevilla en La Nucía ante el Levante porque no mejoraron al equipo. Lo que no es tan normal es que, tras apenas cuatro días de euforia por la exhibición en el derbi, al vasco se le vuelve a señalar como el culpable, en este caso por sus cambios, de los puntos perdidos con el gol en propia puerta de Diego Carlos. Acusaciones de técnico reservón, de ordenar un repliegue, de promover el paso atrás... no se hicieron esperar en contra de Lopetegui.

¿Pero cuál o cuáles cambios exactamente motivaron el paso atrás? ¿Los tres de una tacada que hizo en el minuto 63? Hay que recordar que hasta el 75 el control de partido del Sevilla fue absoluto con el marcador a favor y la posesión mayoritaria del balón. ¿El de En-Nesyri por De Jong en el 73? Difícilmente pueda tener una incidencia muy clara en el funcionamiento de un equipo un cambio de piezas puede decirse que muy localizadas a demasiados metros del área propia. Lopetegui buscó con el marroquí más potencia al espacio en pos de sentenciar el choque sacando del campo a un jugador más cansado como De Jong, más dotado para el trabajo defensivo y claramente con menos aceleración en carrera.

Entonces, ¿el cambio de Reguilón por Ocampos en el minuto 84 fue el que metió al Sevilla atrás? El rival ya se había subido a las barbas y el argentino, del que había serias dudas de que jugase tras su esfuerzo en el derbi y ante la visita del Barça, estaba dando síntomas de cansancio desde la primera parte y el Levante llevaba varios minutos entrando por la derecha con un Hernani fresco que desde el 75 estaba generando problemas en el sistema defensivo focalizado en esa banda.

A toro pasado, con lo mal que lo está pasando la gente de este gremio, puede que sea injusto analizar la pérdida de los dos puntos por estos simples detalles. A toro pasado también si Reguilón no hubiera salido al terreno de juego y Ocampos hubiera estado presente cuando el rival empató también se le habría criticado a Lopetegui que, con lo tocado que estaba y teniendo cinco cambios, ¿cómo mantuvo al argentino los noventa y tantos minutos en el campo?

Viendo la incidencia posterior en el juego, el único cambio que pudo contribuir a favorecer las llegadas del Levente –distinto a inspirar un paso atrás voluntario– fue el de Fernando por Joan Jordán, que motivó el cambio de terrenos para Gudelj, un jugador con menos recorrido que el catalán para barrer por delante. En teoría la posesión estaba garantizada con Suso y con Óliver Torres en el rol de un Banega que sin balón ya aportaba muy poco.

Poco ha tardado en volver la vieja normalidad en la nueva concepción de la vida y del fútbol. Da igual tres cambios que cinco. Lopetegui vuelve a verse señalado al primer disgusto, aunque sea pequeño, que se lleva el sevillismo.

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