El partido del Sevilla | Análisis Un partido en el césped y otro en la grada

  • El Sevilla gana a base de eficiencia y aprovechando el desorden del paso adelante del rival un duelo que se sabía que el Leganés iba a atascarlo. Definitivamente la grada no entiende a este Sevilla

Informe táctico. Informe táctico.

Informe táctico. / Departamento Infografía.

A la afición del Sevilla no le gustaba el Sevilla de Jiménez, el último que acabó tercero una Liga, tampoco el de Emery, que ganó tres Europa League... El de Lopetegui, que está a un punto del líder cuando ya ha pasado el primer tercio de campeonato, algo tendrá a pesar del perenne inconformismo de esta nueva versión del espectador de fútbol que no está dispuesto a sufrir, que rechaza la emoción que tiene intrínseca esta ciencia inexacta llamada fútbol y que exige de una manera casi hilarante llegar al descanso con un 3-0 a favor.

El Sevilla pudo haber hecho un partido mejorable –por supuesto, todo se puede mejorar–, pero los de Lopetegui basaron su triunfo en la eficiencia. No puede negarse que llevara el peso del partido, con índices de posesión que llegaron a superar el 70% y que en la primera mitad rozaría el 80%, tampoco que creara ocasiones de gol, que las tuvo, y que supiera aprovechar ese paso adelante de un encerradísimo colista para encontrar los huecos necesarios para dejar los tres puntos en casa.

Porque, si el aficionado cree que es pan comido ganar un partido por goleada, los que están ahí abajo conocen que no es nada sencillo, que hay un rival que juega sus bazas y que por mucho que haya una inversión en fichajes mucho mayor en el otro bando, el fútbol, hasta que no se demuestre lo contrario, lo juegan once contra once. Si jugaran dos futbolistas de salida más en un equipo que en otro a lo mejor se podría conseguir con más facilidad lo que la afición quiere.

Defensa

El sistema defensivo, que apenas tuvo que activarse en la primera mitad, sí mostró resquicios en fases de la segunda, cuando Óscar Rodríguez se ubicó en la espalda de Joan Jordán y el Leganés dio ese paso adelante que precisamente sirvió para que el Sevilla encontrara los espacios que buscaba. El futbolista catalán, que ocupaba el puesto del lesionado Fernando, rayó la perfección en la primera mitad, cuando le tocó construir más que cerrar, pero en la segunda –es verdad que sin mucha ayuda– no estuvo tan cómodo, llegando a inquietar el Leganés en algunos lances.

En las bandas no hubo que apagar fuegos porque los carrileros del Leganés no eran tales sino meros laterales de una defensa de cinco y el equipo pepinero se centró en generar más peligro por dentro.

Ataque

En la primera mitad faltó que las basculaciones ofensivas fueran más rápidas para que los espacios aparecieran, pero no era fácil y Jordán lo intentó. Con una línea de cinco y otra de cuatro, Aguirre logró inmovilizar el ataque blanco, aunque el Sevilla lo intentó sumando muchas piezas y tratando de jugar en corto por dentro, pero demasiado al pie y poco al espacio, entre otras cosas porque no había.

El paso adelante del Leganés que tanto enfadó al sevillismo fue el que lo hizo desordenarse y que aparecieran, por ejemplo, opciones como el córner que dio lugar al gol, aunque también que fuera entonces cuando se notara que no estaba Ocampos.

Virtudes

Es un equipo solvente, que sabe lo que quiere y que sabe esperar.

Talón de Aquiles

Pérdidas evitables con el 1-0 que le dieron alguna vida al rival.

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