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De repente, la 'final' de mayo

  • El Sevilla, fiel a su cita trascendental en primavera, está obligado a ganar a la Real para terminar cuarto justo un año después de la semifinal con el Shakhtar

Espectacular imagen del Sánchez-Pizjuán el pasado 5 de mayo de 2016. Espectacular imagen del Sánchez-Pizjuán el pasado 5 de mayo de 2016.

Espectacular imagen del Sánchez-Pizjuán el pasado 5 de mayo de 2016. / julio muñoz / efe

Durante su década prodigiosa, el Sevilla se ha hecho un asiduo a escribir páginas de oro en su historia durante el mes de mayo. La primavera y la gloria van de la mano del equipo hispalense durante la hermosa primavera sevillana y son múltiples las fechas que jalonan su prolija senda de finales y títulos. El 10 de mayo de 2006 en Eindhoven fue la primera, la que enmarcó la primera Copa de la UEFA; luegon llegaron Glasgow, el 16 de mayo de 2007; y, en su segunda era de oro, a partir de 2014 y de forma consecutiva, Turín, el 14 de mayo, Varsovia, el 27 de mayo y Basilea, el 18 de mayo. Todas estas fechas están en la memoria colectiva de un sevillismo que debe tomarse como una nueva final, con mucho menos enjundia y literatura pero similar trascendencia en lo deportivo y económico, el partido de este viernes de Feria.

Después de haber contemplado también varios partidos memorables durante la Feria, desde la mayor explosión de júbilo vivida jamás en el Ramón Sánchez-Pizjuán el 27 de abril de 2006, el club y su afición se aprestan a vivir otra cita trascendente justo un año después de la última gran explosión colectiva en Nervión, la semifinal con el Shakhtar Donetsk el 5 de mayo pasado. Ahora, de nuevo 5 de mayo, llega la Real Sociedad, un rival muy motivado con el objetivo de pelear hasta por ser cuarto. El equipo de Sampaoli se juega defender su posición, después de haber dejado pasar el tren de la tercera plaza en Málaga.

Que el objetivo haya bajado un escaloncito, pues la ilusión era la de terminar tercero, como campeón de los otros, no debe menoscabar la importancia del encuentro, por mucho que ese cuarto puesto no garantice la disputa de la fase regular de la Liga de Campeones. Será la última vez que el cuarto de la Liga deba jugar una ronda previa eliminatoria, de triste recuerdo la última vez que quedó cuarto, con la eliminación a manos del Sporting de Braga en agosto de 2010. Y el club y la afición deben recuperar su mejor sintonía, la de aquellas inolvidables noches, para rematar una buena temporada cuyo epílogo se está poniendo en peligro. Porque por detrás llega lanzado el Athletic de Bilbao.

Que sea viernes de Feria tampoco debe restar ambiente ni sinergia en el estadio nervionense. Ganar asegurará la participación en la Liga Europa y, prácticamente, la cuarta plaza. Sólo quedaría ganar uno de los dos partidos que le restan, la imposible machada en el Santiago Bernabéu o la asequible visita de un Osasuna ya de Segunda División. El Athletic, que le gana el goal average al Sevilla, está a seis puntos y tiene un calendario más asequible: visita a un hermano vasco, el Alavés, más pendiente de la final de la Copa con el Barcelona, recibe al Leganés y cierra la jornada en el Vicente Calderón, ante un Atlético que ya tiene muy amarrada la tercera plaza y que llegará de su durísimo cruce de Champions con el Madrid... El Villarreal, pese a que está a cinco puntos, visita el Camp Nou, recibe al Deportivo y cierra en Mestalla.

Perder o empatar con la Real abriría un inquietante panorama en el que el Sevilla dejaría de depender de sí mismo, pues recuperar el terreno perdido en el Bernabéu se antoja quimérico tal y como está la Liga. Por ello, todas las fuerzas, las ilusiones, los ánimos, las energías -Vitolo parece que se apunta-... deben estar puestos en otra final inesperada: 5 de mayo, viernes de Feria, un año después de aquella fiesta.

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