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El salto final, el reto del Sevilla para 2022

Julen Lopetegui da instrucciones a sus jugadores en un partido reciente.

Julen Lopetegui da instrucciones a sus jugadores en un partido reciente. / Christian Bruna / EFE

Seguro que es el gran deseo que llevará Monchi el 5 de enero en su saca de regalos de Baltasar en la Cabalgata de Reyes Magos. El Sevilla ha cerrado 2021 muy cerca de un techo inimaginable hace, por ejemplo, un lustro. ¿O la exigente afición de este club podía pensar que alguna vez repetiría el sueño de pelear hasta el final con los grandes por un título de Liga?

Pese a que las diferencias siguen siendo aún siderales en cuestión de presupuestos o estructuras, el Sevilla ha demostrado que es posible mirar de frente a Real Madrid, a Barcelona y a Atlético y colarse en este selecto grupo por derecho propio como últimamente hizo el club colchonero. El final de la pasada temporada dio una medida de lo que esta entidad puede lograr con tiempo, perseverancia y el empujón definitivo. Se fue un año, 2021, en el que una vez más el equipo de Lopetegui, en su segundo proyecto, se superó a sí mismo. Si 2020 fue el año de la sexta Europa League, la ganada ante el Inter en Colonia, el pasado fue en el que se pudo comprobar que retar a los grandes por un título de Liga es posible. Quizá el Sevilla no llegó a creérselo tanto como lo temieron Barcelona, Real Madrid y quien finalmente fue campeón, el Atlético. El equipo de Lopetegui, como en aquella temporada en 2007 con Juande Ramos, casi llegó a la antepenúltima jornada con opciones de ser campeón. Y ahí reside el sueño, el reto, el deseo... del Sevilla para el nuevo año que acaba de empezar: dar el salto definitivo.

En una temporada extraña una vez más no sólo por las consecuencias de la pandemia sino por la dureza de un calendario que castiga en demasía a los equipos que tienen a muchos internacionales en sus plantillas, el Sevilla ha adelantado ya por la derecha a dos de los grandes, pues en el año natural los de Lopetegui fueron el segundo mejor equipo tras el Real Madrid. En el fútbol actual nadie puede permitirse el lujo de patinar en la élite como lo ha hecho claramente el Barcelona en una temporada totalmente de transición en el inicio de la era post-Messi, una etapa que se está tornando más dura de lo previsto.

Con Diego Simeone, el proyeto del Atlético, siendo sólido, no tiene la brillantez de otras campañas y, gracias a la buena gestión de Julen Lopetegui, el Sevilla ha sabido aprovechar la ocasión. La pregunta que el sevillismo se hace es qué hubiera pasado de no haber sido una campaña tan dura en materia de lesiones.Sólo la plantilla que confeccionaron entre el vasco y Monchi mantiene el pulso con el Real Madrid y ha impuesto su ley ante el resto de candidatos a pelear por los puestos altos. Tras dos temporadas consecutivas logrando un cuarto puesto, el reto para 2022 es mejorar esa clasificación con un tercero (el Sevilla no acaba una campaña en el podio de la Liga desde la era Manolo Jiménez), un segundo puesto como el que ahora mismo ostenta o, quién sabe, con un campeonato de Liga que sería histórico.

El Sevilla, en la actual clasificación, ha logrado sacar una ventaja de nueve puntos sobre el Atlético y diez sobre el Barcelona, algo que ni los más optimistas podían pensar cuando se inició el campeonato liguero.

Sin duda, la gran baza de este Sevilla es su pétreo sistema defensivo. En torno a él ha basado Lopetegui un proyecto que goza de muy buena salud y al que sólo le falta la guinda de subir un peldaño más en la escalera. Monchi, como cabeza visible de la dirección deportiva, trata de poner las bases del que sería el salto definitivo, aunque no es fácil. Si el Sevilla tiene problemas para reforzar su plantilla y está a expensas de que el Manchester United se conforme con una oferta a la baja por Martial, el Barcelona, pese a sus problemas económicos y limitaciones en la masa salarial de su plantilla por el fair play financiero se ha gastado más de 55 millones de euros en un solo jugador (Ferran Torres), sueldo y ficha aparte.

La actitud es trabajar en el día a día, “la próxima curva”, como menciona Lopetegui en cada rueda de prensa, pero soñar está permitido y el Sevilla cada vez más convierte sus retos en posibles aun nadando entre adversidades como ha demostrado en los últimos meses. Nadie está dispuesto a rendirse en la búsqueda del trampolín necesario para dar ese salto final.

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