Causa criminal

Crimen de Katia: los hermanos que la mataron tenían antecedentes en Portugal

Momento de la detención de los dos implicados en la muerte de una ecoagricultora en León

Momento de la detención de los dos implicados en la muerte de una ecoagricultora en León / EFE

El juzgado de instrucción número 2 de Astorga, en funciones de guardia, ha ordenado la prisión provisional, comunicada y sin fianza para los dos hombres, hermanos gemelos de nacionalidad portuguesa, detenidos por la muerte violenta de Katia en Reliegos (León), según informaron fuentes judiciales.

El juzgado se inhibirá en favor del de Instrucción número 4 de la capital, por ser el competente al estar de guardia en el partido judicial en el que ocurrieron los hechos.

La causa contra estos dos hermanos, de 46 años, está abierta por un delito de asesinato contra la agricultora, aunque se sospecha que el crimen no estuvo demasiado planeado debido a la gran cantidad de pruebas que los dos agresores dejaron tras de sí.

Los dos tienen antecedentes contra la propiedad y las personas por delitos no graves en España y se espera que las autoridades portuguesas informen al respecto sobre los que pudieran acumular en el país luso. Por el momento no se tiene más información sobre lo sucedido ya que se ha declarado el secreto de sumario en la investigación. 

Uno de los vecinos explicó a Leonoticias:“Yo pasaba por la finca de ella muchos días y no les veía allí para nada, no sé si harían algo en casa porque en la huerta no estaban”. Además contó que la otra chica que vivía en la casa, una mujer procedente de Eslovaquia que llevaba varios años conviviendo con Katia, le había pedido a la agricultora que los echara porque no les daban tranquilidad y ésta le había respondido “que no se atrevía”.

Sobre Katia

Katia tenía 56 años y era agricultora. Vivía en la pequeña localidad de Reliegos, perteneciente a León y de solo 227 habitantes. Allí se dedicaba a cuidar su huerto ecológico y a dar cursos sobre la siembra y recogida de productos de la tierra.

También solía acoger a peregrinos que durante unos días la ayudaban con su huerta a cambio de cama y comida. Los fines de semana Katia trabajaba en un bar de un pueblo cercano echando algunas horas para ganar algo más de dinero.

Katia, que todos los vecinos tachan de ser una persona muy trabajadora, vivía de forma humilde y no contana con grandes riquezas. De hecho aun no había podido reunir dinero porque los frutos que tenía sembrados aun no habían madurado y, por tanto, no los había vendido en el mercado.

María, una de sus amigas contó a Telecinco que no le gustaban los dos gemelos a los que había acogido hacía un mes. Al parecer nunca los vió trabajar con el huerto, siempre estaban sentados aunque Katia estuviera cosechando. Ella vivía sola, su familia se encontraba en Burgos y en Navarra, aunque se desplazaron a Reliegos nada más conocer la noticia de su desaparición.

 

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