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La ciencia demuestra por qué cada vez hay más turbulencias en los vuelos y son más difíciles de evitar

Un avión, en pleno despegue, en una imagen de archivo.

Un avión, en pleno despegue, en una imagen de archivo. / D. S.

El avión es uno de los medios de transporte que más se utiliza por todo el mundo en la actualidad y es que el precio económico , en ocasiones, y las rutas que cubren, además del tiempo que se invierte cuando se viaja en él ha conquistado a toda la sociedad ya que permite descubrir lugares a los que hace siglos ni se imaginaban debido a las largas distancias que habría que recorrer entre los países. 

A pesar de que son muchos los beneficios de viajar en avión, hay quienes temen subirse a uno de ellos por el miedo a las turbulencias y a pesar de que son el medio de transporte más seguro, la ciencia ha demostrado que el cambio climático influye y mucho en todo lo relacionado con las turbulencias que sufren los aviones cuando van volando.

En las últimas cuatro décadas las frecuencias de las turbulencias durante los vuelos ha ido incrementando y está previsto que con el paso del tiempo cada vez sean más frecuentes e intensas. En un estudio publicado en Geophysical Research Letters se afirma que las tendencias de la turbulencia en aire despejado (CAT) han ido variando y hay evidencias claras de que hay aumentos de las mismas en los alrededores de las latitudes medias en altitudes de crucero de aviones. 

Algunas turbulencias de las aeronaves se producen en lugares bien definidos, como cadenas montañosas o en las inmediaciones de tormentas convectivas, y son en gran medida evitables. Sin embargo, la turbulencia en aire claro es difícil de observar antes de la trayectoria de una aeronave utilizando métodos de detección remota. Además, para los meteorólogos de aviación sigue siendo un desafío pronosticarlas.

En un punto típico sobre el Atlántico Norte, una de las rutas de vuelo más transitadas del mundo, la duración anual total de turbulencia severa aumentó en un 55%, de 17,7 horas en 1979 a 27,4 horas en 2020, encontró la investigación. La turbulencia moderada aumentó un 37% de 70,0 a 96,1 horas y la turbulencia ligera aumentó un 17% de 466,5 a 546,8 horas.

El equipo detrás del estudio dice que los aumentos son consistentes con los efectos del cambio climático. El aire más cálido de las emisiones de CO2 está aumentando la cizalladura del viento en las corrientes en chorro, fortaleciendo la turbulencia del aire claro en el Atlántico Norte y en todo el mundo. 

Las zonas donde más turbulencias se han notado en los últimos años han sido en Estados Unidos y en el Atlántico Norte, aunque también se han encontrado rutas muy transitadas en Europa, Medio Oriente y el Atlántico Sur que han modificando su frecuencia en estos fenómenos y sucede ahora mucho más que antes. Hay estudios que afirman que la Inteligencia Artificial (IA) podría ser un gran aliado para los pilotos y podría prevenir o al menos ayudar a que el impacto de estos fenómenos fueran menor en el interior de los aviones. 

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