Sala Apolo en Barcelona

Coronavirus: Un concierto experimental con más de mil asistentes

  • Los participantes se harán un test rápido, llevarán mascarillas y usarán geles hidroalcohólicos

  • Los resultados de esta experiencia serían decisivos para retomar grandes eventos

Un concierto en la Sala Apolo barcelonesa Un concierto en la Sala Apolo barcelonesa

Un concierto en la Sala Apolo barcelonesa

La industria de la música y los conciertos trata de levantar cabeza en esta nueva normalidad, vigente desde la salida por fases del confinamiento derivado de la pandemia por el el coronavirus. Así las cosas, la Sala Apolo de Barcelona participará este mes de octubre en una prueba experimental que, si sale bien, podría ser clave en la recuperación de los conciertos en directos de forma parecida a como se hacían antes de la pandemia: sin restricciones de público, de pie, y sin distancias de seguridad. 

Esta experiencia piloto ha sido ejecutada por el hospital de Can Ruti, con Bonaventura Clotet y Boris Revollo como líderes y con el soporte de la organización del Festival Primavera Sound.

Al concierto, cuyo día de celebración es secreto de momento, acudirán más de mil personas, que ese mismo día se someterán a un test de antígenos para detectar el coronavirus al instante.

Es obvio decir que harán un seguimiento los días posteriores a los asistentes. Todo ello con el fin de detectar si en el propio concierto ha habido algún contagio y para medir así la eficacia de las pruebas de antígenos.

Revollo ha explicado en en el programa Via Lliure de Rac 1, que es un proyecto pionero en España y que todo se hará con pruebas, mascarillas y geles hidroalcohólicos.

La idea es poner algo de claridad en la situación del ocio nocturno así como medir así la eficacia de las pruebas de antígenos.

Alemania, una prueba pionera

Investigadores del Centro Médico Universitario de Halle, en el este de Alemania, realizaron en agosto o un experimento sobre el riesgo de contagio de coronavirus en grandes eventos culturales y deportivos con un concierto experimental. La estrella alemana del pop Tim Bendzko dio tres conciertos en el recinto Arena Leipzig con 2.210 voluntarios sanos cuyos movimientos y contactos fueron recogidos por un sistema de localización.

El estudio Restart-19 obtuvo un modelo matemático con el que poder evaluar el riesgo de un brote de coronavirus después de un acontecimiento importante en un recinto cerrado. Los resultados de este estudio financiado por los estados de Sajonia y Sajonia-Anhalt estarán disponibles este otoño.

El experimento alemán comenzó por la mañana con la inscripción de los asistentes. Se tomó la temperatura a todos los participantes antes de entrar y se les puso a cada uno un rastreador de contacto para registrar sus rutas diarias habituales.

Además se empleó un desinfectante fluorescente para visibilizar las superficies que son tocadas con mayor frecuencia y se ha rastreado el trayecto de los aerosoles, las masas de pequeñas partículas que pueden transportar el virus a través del aire.

Para evitar que el experimento se convirtiera en un evento supercontagiador, todos los participantes que accedieron al concierto han utilizado mascarilla FFP2.

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