Sociedad

Una lucha del siglo XIX trasladada al XXI

  • Bruselas alerta de la lentitud en la reducción de la brecha salarial, que está en el 16,1% a nivel comunitario, y lo achaca a la crisis y la paralización de la legislación

El miércoles pasado fue el Día Internacional de la Mujer. La conmemoración del 8 de marzo se llama así desde que la ONU la institucionalizó, en 1975, pero para entender la elección de la fecha hay que ir bastante más hacia atrás. En 1910, la activista alemana Clara Zetkin propuso establecer el 8 de marzo como una jornada de lucha en favor de los derechos de las mujeres cuando todavía. No hay consenso en torno a la razón por la cual se eligió esa fecha, pero el 8 de marzo de 1857 un grupo de trabajadoras textiles decidió salir a las calles de Nueva York para protestar por sus condiciones laborales. Han pasado 160 años y la queja sigue teniendo sentido.

Lo tiene porque las mujeres europeas cobran un 16,1% menos que sus compañeros, según recoge el informe sobre la igualdad entre mujeres y hombres en la UE que se votará en el Parlamento de Estrasburgo el martes y que ha redactado el eurodiputado Ernest Urtasun. "En 2012 la brecha era del 16,6% y estamos en el 16,1%. La situación está estancada", apunta el político catalán que forma parte del Partido Verde y que participó el miércoles en un seminario sobre el empoderamiento económico de las mujeres en Bruselas.

Al ritmo que vamos tardaremos entre una y dos generaciones en alcanzar la igualdad"

"A este ritmo, tardaremos entre una y dos generaciones en alcanzar a la igualdad", lamentó Urtasun, que encuentra dos razones principales para explicar la lentitud del avance en materia de igualdad: la respuesta de Europa a la crisis económica y financiera y la racanería de la legislación comunitaria para reducir las diferencias entre hombres y mujeres.

"La retirada de la Administración con motivo de la crisis ha cargado a las mujeres de otras tareas, como el cuidado de dependientes", señala el político catalán, que culpa a la austeridad del "daño a la igualdad" que se ha producido. No ha ayudado el "parón legislativo europeo". Y se refiere a tres directivas fallidas o bloqueadas. En primer lugar, echa en falta un impulso a una norma comunitaria de lucha contra la violencia de género, pese a que la Unión Europea se adherirá próximamente al Convenio de Estambul, que trata sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres.

Urtasun también lamenta el bloqueo de la directiva de cuotas en consejos de administración de las grandes empresas, que lleva tres años en el cajón del Consejo Europeo. Peor destino tuvo la tercera de las normas a las que se refirió el parlamentario: la directiva sobre permisos de paternidad y maternidad. "La Comisión la retiró por falta de acuerdo en el Consejo y hay un tercio de los países miembros que no tienen regulación al respecto", añade el eurodiputado.

Ese bloqueo dificulta la conciliación, lo que provoca en no pocas ocasiones que las mujeres dejen sus trabajos. Esa reducción de la carrera laboral es una de las causas de otro de los problemas para las mujeres europeas del siglo XXI: la brecha de género en las pensiones. En 2012, según un informe de la eurodiputada Constance Le Grip, las retribuciones de las mujeres mayores de 65 años eran un 38% menores que las de los hombres. La paradoja es que, al ser más longevas, las mujeres necesitan más capital al final de sus vidas.

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