TV-Comunicación

El diario de Uri

Hay buenos programas y series que se quedan en proyectos. Por su alto presupuesto, por no encontrarles hueco en la programación o por decisiones difíciles de entender no ven la luz. Algunos de ellos incluso han sido grabados para quedar en una nevera que puede que no se abra nunca. Luego está el caso contrario. El de programas que tienen luz verde pero que resulta incomprensible el por qué las cadenas se permiten emitir tales bazofias. Les voy a hacer una confesión. Por cuestiones de logística escribí estas líneas el jueves. No sé si hoy, cuatro días más tarde, el programa Hazte un selfi continúa en antena o ha sido cancelado. La segunda opción es lo que se merece. Y si no han decidido retirarlo ya tras solo una semana de emisión, poco les falta.

 

El programa es cateto y un sinsentido ya desde el nombre. Nos empeñamos en castellanizar palabras aunque su versión original se haya implantado ya en nuestra mente. Utilizar selfi, sin la e final, es una catetada. Además el selfie apenas es protagonista. Se emiten videos de usuarios de las redes sociales con diferentes historias que a veces están grabados por ellos mismos y otras no. El presentador sí que se hace alguna autofoto con el famoso palito junto a los invitados pero nada más.

En definitiva, si por el nombre se esperaba un programa de fotografías divertidas, un espacio ameno, capaz de hacer frente a Zapeando, lo que han conseguido es hacer un Diario de Patricia en versión 3.0. Cada tarde personas peculiares cuentan historias sin interés y aburridas con las que consiguen que tristemente nos riamos de ellos y no con ellos. Como esa sensación no es nada agradable para hacer la digestión lo que provoca es cambiar de canal y como consecuencia están los bajísimos datos de audiencia que ha conseguido durante los primeros programas. Un chico que se dedica a viajar para dar besos a las mujeres, una pareja que protagoniza dos pedidas de matrimonio, una joven que lo deja todo para cuidar a sus ovejas o un hombre que ha emprendido siete proyectos y que todos le han salido mal son los protagonistas que se sientan en los sillones del plató cuya distribución también recuerda al de Patricia Gaztañaga. Para un programa con este nombre debería ser importante lo que opinen las redes sociales y de cada diez comentarios solo hay uno bueno. Una vez más lo más interesante es disfrutar del formato pegados al móvil o al ordenador para leer comentarios.

Otro de los problemas de esta mala apuesta de Cuatro para la franja horaria más complicada del día es el presentador. Uri Sabat lo hace bien en la radio, pero la televisión no es lo suyo, al menos como presentador. Hace bromas sin gracia, utiliza frases hechas pasadas de rosca y su expresión es forzada. No provoca nada de empatía con os de casa. En La Sexta Frank Blanco y sus colaboradores de Zapeando tienen que estar contentos. Ni un programa que a priori parecía que les podía hacer frente les ha hecho sombra. Así que si milagrosamente Hazte un selfi continúa, les recomiendo coger el mando y zapear.

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