Toros

Castella, por la puerta grande en la Monumental de México

Castella cita para un muletazo a su segundo toro de la tarde en la Monumental de México. Castella cita para un muletazo a su segundo toro de la tarde en la Monumental de México.

Castella cita para un muletazo a su segundo toro de la tarde en la Monumental de México. / Mario guzmán / efe

Plaza de toros de méxico Un toro de El Vergel, para rejones, y siete de Los Encinos, el quinto fue premiado con el arrastre lento y el séptimo de regalo, bien presentados y de juego dispar. TOREROS: Jorge Hernández Gárate, ovación. Sebastián Castella, ovación y dos orejas. El Payo, ovación y silencio. Roca Rey, oreja que no paseó, silencio y silencio. INCIDENCIAS: Plaza de toros Monumenal de México. Duodécima de la Temporada Grande. Más de tres cuartos en el tendido numerado.

Castella está cómodo. Se le ve a gusto, con la cabeza clara. Es capaz de hundirse en la arena antes de citar, relajarse con empaque y torear despacio. Muy despacio. Todo ligado, con cabeza y una ejecución perfecta. Así toreó en la México en esta segunda parte de la Temporada Grande que ha recuperado las buenas entradas en los tendidos. Dos orejas del quinto y una importante faena al natural al primero de su lote dejaron constancia de que el francés tiene mucho que decir en este 2017.

El encierro de Los Encinos tuvo en su presencia su gran valuarte. Varios, incluso, fueron aplaudidos de salida. Después, fueron evaporándose excepto el buen quinto que correspondió a Sebastián y fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre. Lástima que no les tocaran en suerte a El Payo -que toreó de forma sensacional sobre la mano izquierda al tercero- y Roca Rey, que incluso pidió el primer sobrero de regalo de esta Temporada Grande.

Volvió Castella a mostrar su condición de figura frente al quinto. Ajuste, relajación, temple, largura, mano baja. Faena grande del francés. Comenzó con un impasible quite por chiquilinas con el toro rompiendo con profundidad. Forjó una faena que puso en pie a los tendidos después de varias tandas. Remató con un tres en uno perfecto antes de las manoletinas. Un estoconazo fue la rúbrica a unas incontestables dos orejas y el toro de Los Encinos fue premiado con el arrastre lento.

El respetable aplaudió de salida al bien presentado segundo, ofensivo por delante y cuajado. Castella meció el capote con buen son tanto de salida como en un quite providencial. Con la franela, el francés vio en el pitón izquierdo un dechado de virtudes entre las que destacó una embestida armoniosa, a la que el toreo le añadió despaciosidad. Faena importante. Lástima que la estocada desprendida tardara en cumplir su cometido porque el trofeo era una realidad.

No tuvo oportunidad Roca Rey de sacar más rédito del cuarto, que pecó de falta de raza. Perfecto el peruano que pulseó la embestida para extraer los mejores momentos de su primera labor. Mató de una excelente estocada de efecto fulminante. El público lo reconoció y le valió el primer trofeo que no paseó. No tuvo opción Roca Rey con el séptimo. Ya con la espada de verdad, levantó el dedo a la presidencia para pedir el primer sombrero de regalo de la Temporada Grande. Enorme fue este sobrero con el que Roca Rey empezó con un imposible cambio por la espalda. Entre el "uy" y el "olé". No estuvo fijo en el engaño pero no importó para arriesgar en cada muletazo. Firmeza absoluta… pero el toro negó la pelea. La suerte le dio la espalda esta vez con un lote infumable.

La personalidad esa intrínsecas en el toreo de El Payo. Torea encajado, trasmite aunque lo que tenga delante sea limitado. No remató con la espada.

Abrió el festejo Jorge Hernández Gárate, quien realizó una faena variada.

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