Duarte, Escribano, Galván y Gavira triunfan en la plaza de La Línea

Los tres diestros se reparten diez orejas y tres rabos de una corrida noble y de buen juego

El matador de toros Curro Duarte doblándose en el comienzo de faena, ayer en la corrida de la Feria de La Línea.
El matador de toros Curro Duarte doblándose en el comienzo de faena, ayer en la corrida de la Feria de La Línea.
José Manuel Laza La Linea

20 de julio 2013 - 01:00

Tarde entretenida y triunfal la que se vivió ayer en la plaza de toros de La Línea. Un festejo en el que se cortaron diez orejas y tres rabos. Y el público, que se divirtió a lo grande, las pidió en cada toro. El respetable es soberano y al final es quien paga y quiere espectáculo. Pero en algunos casos ayer la concesión de trofeos fue excesiva y el presidente no estuvo a la altura. La plaza de La Línea merece un poco más de seriedad.

Y hay que recordar que los prolegómenos de la corrida no fueron muy apropiados que digamos. A las once de la mañana todavía no habían hecho público quien iba a sustituir a El Cordobés, que estaba lesionado desde el sábado pasado. Lo mismo el empresario no se enteró. O quiso jugar al despiste. Pero es que la sorpresa en el sorteo fue cuando se anunció que El Fandi había presentado parte facultativo y no toreaba tampoco. Los motivos, ruina en la taquilla. El diestro de Gerena cogió el puesto de El Fandi y Galván el de El Cordobés.

Pero vayamos con lo artístico y dejemos a un lado las penurias e historias para no dormir. La corrida de Gavira resultó buena, con toros importantes como el segundo, un castaño de bonita lámina que embistió con transmisión. A este toro el sevillano Manuel Escribano lo cuajó desde que se abrió con el capote. El público se entregó con este torero que entre sus virtudes destaca que conecta rápido con los tendidos. Largas cambiadas de recibo, chicuelinas al paso para llevarlo al caballo, tres pares de banderillas de poder a poder y exponiendo, como el tercero donde a punto estuvo de ser cogido.

Y con la muleta exprimió al de Gavira con una faena por ambos pitones. Por el izquierdo vinieron los mejores muletazos, de uno en uno, con despaciosidad y temple. La plaza se vino abajo cuando enterró el estoque. Primeras dos orejas y rabo.

El mismo premio consiguió en el quinto. Otro buen toro de Gavira al que recibió con verónicas de rodillas. Hasta cuatro pares de banderillas le puso y hasta se pensó un quinto par. La pena que el animal se vino abajo, pero no la intensidad de la faena. Escribano es un torero poderoso, con facultades y que tiene ansias de triunfo.

En el palmarés de la corrida siguió a Escribano otro torero con proyección como es David Galván. El torero afincado en Los Barrios evoluciona paso a paso y lo demostró ayer en sus dos toros. A su primero, el tercero de la tarde, le cortó las dos orejas tras una faena inteligente, dándole los tiempos al de Gavira, un toro agradecido. Los derechazos del comienzo marcaron un trasteo con muletazos templados y con la elegancia propia de este joven torero. Ya lo he repetido varias veces, tiene personalidad y eso es lo que interesa para marcar diferencias. Y valor también, lo demostró dejándose tocar los pitones y en las bernadinas ajustadas del final.

En el sexto meció el capote con la suavidad propia de los toreros que están tocados con esa varita para echar con dulzura los vuelos del capote. Pocos se dieron cuenta. Pero ahí quedó. El de Gavira fue bueno. El comienzo de faena a pies juntos en un palmo de terreno levantó al público. Y a partir de ahí comenzó una faena de mano baja, sometiendo al animal y alargando los muletazos hasta el final de la cadera. Faena llena de detalles y recursos. Un susto en una de las series pudo haber empañado el triunfo. Pero todo quedó ahí. Dos orejas y rabo.

Curro Duarte, que volvía a su feria diez años después de su alternativa, cortó las dos orejas del primero, un toro noble pero justo de fuerzas. Duarte lo recibió bien con el capote y le administró bien los tiempos en una faena donde cuajó muletazos buenos por el derecho, el pitón más manejable. Por el izquierdo el de Gavira protestaba. Mató de una estocada y paseó las dos orejas.

En el quinto estuvo muy firme y seguro, el que fue el garbanzo negro de la corrida. Un toro que reponía por ambos pitones. Duarte demostró, que a pesar de que no torea, tiene oficio y respeto a la Fiesta. Otro hubiera tirado por la calle de enmedio. Él aguantó y demostró vergüenza torera. Algo que lo tiene de cuna y que entre otros se lo inculcaría su padre y su tío Benito, un personaje entrañable que siempre defendió la Fiesta en La Línea.

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