Tres volteretas y ningún trofeo

Sergio Flores, Javier Jiménez y Fernando Adrián, 'en novillero', se juegan la vida, aunque no aciertan a sacar el máximo partido de un encierro desigual

Fernando Adrián, cogido por el peligroso tercero.
Luis Nieto

26 de mayo 2012 - 01:00

GANADERÍA: Los tres primeros novillos de Fuente Ymbro, de presencia y juego desigual; siendo ovacionado el primero. Un sobrero de Juan Antonio Ruiz 'Espartaco', en cuarto lugar, bien presentado y manejable. Y dos de Navalrosal, quinto y sexto, bien presentados y de buen juego. TOREROS: Sergio Flores, de malva y oro. Estocada (saludos tras ovación). En el cuarto, estocada y tres pinchazos (silencio tras aviso). Javier Jiménez, de sangre de toro y oro. Pinchazo, estocada y dos descabellos (saludos tras ovación). En el quinto, tres pinchazos (silencio tras aviso). Fernando Adrián, de azul y oro. Pinchazo y estocada (ovación con saludos). En el sexto, pinchazo y estocada (silencio). INCIDENCIAS: Plaza de toros de Las Ventas. Viernes 25 de mayo de 2012. Tres cuartos de entrada. Viento que molestó en la lidia. En banderillas, brillaron Lipi, en el quinto, y Raul Adrada en el sexto.

La terna de novilleros, con sus defectos y sus errores técnicos, al menos se entregó. Sergio Flores, Javier Jiménez y Fernando Adrián volaron ayer por los aires en Las Ventas en varias ocasiones y volvieron a la cara de la res sin mirarse. Se palpó el drama en varias escenas. Como diría un revistero de antaño: olía a cloroformo. Todo esto sucedió en un encierro con tres hierros y astados de muy distinta presencia y condición. Eso sí, los tres, que estuvieron en novillero, como se dice en el argot taurino, pudieron sacar mayor provecho de algunas de sus reses.

Sergio Flores pecó de ingenuo al dejar crudo al primer astado, al que le dieron un único puyacete. El animal se vino arriba desde banderillas y en la muleta, con movilidad y sin clase, desbordó al mexicano, quien únicamente destacó en una serie con la izquierda; cerrando el trasteo con unas manoletiñas ceñidas.

El cuarto se partió una mano y fue sustituido por un sobrero de Espartaco, bien presentado y que resultó manejable. Flores lo recibió bien a la verónica. Brindó su faena a Juan Cubero. Tras un inicio interesante, en las rayas, con pases a pies juntos y un desarme con la diestra, se echó la muleta a la zurda, citó fuera de cacho y el astado, como un rayo, le propinó un testarazo en el estómago que le dejó sin aire. El astado le buscó con furia para herirle, sin que afortunadamente lo consiguiera. Luego, el trasteo no llegó a cobrar altura.

Javier Jiménez se las vio en primer lugar con un castaño, corniabierto e incómodo. Tras la apertura, con pases a pies juntos, el torero no soltó la muleta tras un enganchón y acabó junto al novillo, que le volteó de manera espeluznante. Recibió una paliza muy dura y se levantó como si nada. Por el izquierdo volvió a sufrir un serio hachazo, con desarme incluido. También en la suerte suprema se libró por tablas, cuando hizo hilo el novillo tras un pinchazo.

El quinto, un torete en trapío, manseó en varas y resultó boyante en la muleta, con un gran pitón derecho. Jiménez, en las afueras, hilvanó con la diestra una buena tanda, que mejoró en la siguiente, bajando la mano y templando. Le reprocharon al torero la colocación, cambió de mano, y a partir de ahí, Jiménez estuvo descentrado, perdiendo intensidad su labor.

Fernando Adrián pechó en primer lugar con un novillo peligroso. Falló al cerrarse en tablas en el primer muletazo y el astado, ágil de cuello, le empaló por la pierna izquierda. Se libró milagrosamente de la cornada tras un par de derrotes escalofriantes.

Al noble sexto, bien presentado, le zurraron fuerte en varas, lo que acusó en la faena de muleta. A Fernando Adrián le faltó calidad y su labor no llegó a calar.

En definitiva, más voluntad que acierto en una novillada que ofreció posibilidades para el éxito y que se saldó sin trofeos.

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