Vivir

Álava invita a Sevilla a descubrir su provincia

  • El restaurante Manolo León acogió un acto de la provincia vasca, que presumió de naturaleza, patrimonio o gastronomía

Fernando Valmaseda y Cristina González durante el acto celebrado en el establecimiento sevillano.

Fernando Valmaseda y Cristina González durante el acto celebrado en el establecimiento sevillano. / Juan Carlos Vázquez

El restaurante Manolo León, en el centro de Sevilla, fue el lugar elegido por la Diputación Foral de Álava, en el norte de España, para presentar una campaña de promoción turística de la provincia vasca. Bajo el lema Ven a viajar, el acto hizo un recorrido por la geografía alavesa partiendo de su capital, Vitoria, y terminando en cualquiera de los recónditos y encantadores pueblos de su territorio. El evento, conducido por el periodista Fernando Valmaseda, tuvo como eje un vídeo promocional en el que se concretaron los seis pilares en los que se basa la oferta turística alavesa: naturaleza, patrimonio, enogastronomía, turismo activo, turismo familiar y eventos. Estos conceptos se ejemplificaron con dos atractivos de Álava: la catedral de Vitoria y el Valle Salado de Añana.

El propio director del templo vitoriano, Jon Lasa, se desplazó hasta la capital andaluza para explicar la importancia del edificio que gestiona. Destacó el proyecto Abierto por obras, en el que muestran el proceso de restauración comenzado hace dos décadas y que tuvo como punto de partida el mal estado arquitectónico que presentaba la catedral y que obligó a su cierre en 1994. A partir de ese momento se inició un plan director que es referencia internacional y que ha puesto en el mapa la catedral de Vitoria. El escritor Ken Follett es uno de los enamorados de este templo, que le sirvió de inspiración para Un mundo sin fin, la continuación del exitoso Los pilares de la tierra.

Imagen aérea del valle salado de Álava. Imagen aérea del valle salado de Álava.

Imagen aérea del valle salado de Álava. / M. G.

El otro lugar destacado también tuvo a su gerente en el acto, Pablo de Oraá, de la Fundación Valle Salado de Añana. Él fue el encargado de poner en valor unas salinas “con más de 7.000 años de historia” y de la que sale una de las mejores sales del mundo. Cocineros de la talla de Martín Berasategui, Dani García o Joan Roca son algunos de los embajadores de este producto que se produce de forma natural de mayo a septiembre gracias a cuatro canales de madera que se surten del agua con alta salinidad que emana de la tierra. En 2019, antes de la pandemia recibió casi 100.000 visitas. Su situación, a media hora de Vitoria y a una hora de Burgos, hace que sea una visita imprescindible.

La representante del turismo alavés, la diputada Cristina González, también tomó la palabra durante la cita. Aprovechó su intervención para destacar que “el 66% del territorio de Álava tiene algún tipo de protección natural”. Un dato con el que constató la importancia que tienen la zona verdes en esta parte de la península, que cuenta con cinco parques naturales o un anillo verde que rodea a Vitoria, donde vive el 80% de su población. “A 15 minutos del centro puedes ver ciervos”, asegura González, quien finalizó su discurso exponiendo el espíritu hospitalario de los alaveses: “Nos gusta recibir gente y estamos orgullosos de que los visitantes quieran volver”.

El Castillo de Portilla. El Castillo de Portilla.

El Castillo de Portilla. / M. G.

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios