Sevilla ayer y hoy

90 Años de Gregorio Cabeza

  • PRÓXIMA ENTREGA Miércoles, 10 de noviembre.Hoy cumple noventa otoños el "hombre providencia" que protagonizó el "cambio de piel" de la ciudad del Tamarguillo, con más de 150.000 personas sin hogar, 53 suburbios infrahumanos y 25 refugios

HOY cumple 90 años Gregorio Cabeza Rodríguez. En noviembre de 1961, tenía 41 años, era funcionario del Gobierno Civil y fue comisionado por el ministro sin cartera y delegado del Gobierno para Sevilla, Pedro Gual Villalbí, para organizar los refugios de damnificados por la riada provocada por el arroyo Tamarguillo. Muchos años antes, Gregorio Cabeza había sido funcionario del Servicio Internacional de Correos.

Creó La Corchuela, que fue el símbolo de la Ciudad de los Refugios que sufrieron más de ciento cincuenta mil personas. Durante casi dos décadas, cincuenta y tres suburbios y veinticinco refugios, marcaron a decenas de miles de familias. Y aquella dramática situación tuvo sus mártires, víctimas de los hundimientos de edificios. Olvidar aquella experiencia ha supuesto repetir los mismos errores. Sólo los que sufren tienen memoria.

Nunca pudo pensar Gregorio Cabeza en noviembre de 1961 que, con aquel nombramiento de urgencia, daba comienzo una etapa de diecisiete años, hasta junio de 1978, al frente de la Secretaría de Viviendas y Refugios, en la que sería protagonista y testigo de la época más trascendente de la vida local durante el siglo XX, en sus aspectos urbanos, residenciales y demográficos.

Una Secretaría de Viviendas y Refugios que, además, nunca existió oficialmente, porque nunca fue creada por acuerdo municipal ni incluida en los presupuestos de la ciudad. Tanto es así que, para evitar problemas futuros, Gregorio Cabeza pidió y obtuvo de Antonio González y González Nicolás, que designara un interventor de oficio, para garantizar la transparencia contable de los refugios, que sólo contaban con el dinero aportado por los propios refugiados y los donativos. El Ayuntamiento de Sevilla nunca concedió una subvención, aunque sí ayudo de otras maneras en casos concretos. El funcionario designado fue Francisco Romero Ramos, persona de confianza del interventor del Ayuntamiento.

Pero diecisiete años de labor no fueron fáciles en una ciudad con cincuenta y tres suburbios y veinticinco refugios, en condiciones infrahumanas la mayoría, por donde tuvieron que pasar más de ciento cincuenta mil personas. Y donde la ruina del caserío, las víctimas mortales, los desahucios, los hundimientos, jalonaron los años sesenta y primeros setenta. Miles de personas no olvidaron nunca los servicios prestados por la Secretaría de Viviendas y Refugios, y muchos de ellos dejaron testimonios de su gratitud en cartas que se conservan en el archivo de Gregorio Cabeza.

El camino fue de rosas y de espinas. Gregorio Cabeza fue duramente contestado cuando, en enero de 1970, afirmó públicamente su rechazo a la especulación de solares. Entonces dijo a la agencia Cifra y fue publicado por todos los periódicos nacionales, que "el problema de los numerosos solares abandonados, o en espera de una más alta cotización, que hay en Sevilla, lo considero como una sangría a la comunidad en beneficio de unos pocos; es más, entiendo que es algo inmoral, que incluso debía de castigarse con prisión si fuera necesario porque sin duda entra en el terreno delictivo".

Siempre contó Gregorio Cabeza con el apoyo del cardenal arzobispo José María Bueno Monreal, cuya confianza en su labor llegó hasta el extremo de autorizarle para que utilizara todos los templos y dependencias del Arzobispado para acoger a los refugiados que lo necesitasen.

Un día, Gregorio Cabeza recibió una estampa con Cristo Crucificado, firmada por el sacerdote redentorista Angel Carrillo, que decía: "Como este Xto. está usted crucificado por los pobres sin hogar. Que Jesús le bendiga".

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