Premios Goya 2019

'Campeones' lleva los Premios Goya a la cárcel de Sevilla

  • La ONG Solidarios y la Academia de Cine presentan en el Centro Penitenciario Sevilla I la película de Javier Fesser

  • La actividad forma parte de la programación de los Premios Goya y del Aula de Cultura de la asociación

Cuenta con 11 nominaciones a los Premios Goya -entre ellas, la de mejor película- y su mensaje inclusivo ha calado hondo en la sociedad. Campeones, de Javier Fesser, es una invitación a mirar con otros ojos y sin prejuicios a aquellos que tienen una discapacidad. Proyectada en multitud de salas a nivel nacional, la película ha pasado de la gran pantalla al salón de actos del Centro Penitenciario Sevilla I, donde los internos han podido verla en la mañana de este viernes.

Su apuesta por la inserción social la ha convertido en la elegida para proyectarse en este espacio como parte de la programación alternativa de los Premios Goya, que se celebran este sábado en Sevilla. Esta actividad, organizada por la ONG Solidarios para el Desarrollo (que lleva a acabo en el centro el Aula de Cultura) y la Academia de Cine, busca acercar el cine a las personas privadas de libertad para contribuir a su reinserción social.

Algunos de los internos que participan en la actividad. Algunos de los internos que participan en la actividad.

Algunos de los internos que participan en la actividad. / Juan Carlos Vázquez

Como cada viernes, los internos realizan una actividad cultural a través de la que aprender y evadirse. Aunque este viernes es diferente. Reunidos en el salón de actos del centro aguardan inquietos la proyección de la película Campeones. Saben que verán la cinta y que luego debatirán sobre ella. La sorpresa llega luego. Inquietos, como los niños cuando van de excursión en el colegio, los internos ven aparecer a Javier Fesser, director del filme, Jesús Vidal, uno de los actores y Rafael Portela, vicepresidente de la Academia de Cine.

Se deshacen en aplausos, sobre todo cuando ven a Jesús Vidal, al que todos quieren preguntar por una escena de la película. "¿Cómo te sentiste cuando al principio de la película te pegan las tortitas?", se oye en el auditorio. "En esa secuencia me sentí intimidado por Javier Gutiérrez; los actores es que nos sentimos muy vulnerables porque estamos muy expuestos. Esa agresividad me hizo experimentar una sensación de desnudez que me llevó a mis instintos primarios y eso es algo muy bonito", les cuenta Vidal. 

Muchos de ellos ven una perfecta analogía entre lo que experimentan los personajes de la cinta y ellos mismos, por eso muchos muestran su agradecimiento al director y al elenco. "El mensaje de la película es muy positivo porque nosotros no somos tan diferentes a estos chicos. Estamos acostumbrados a cargar con clichés pero aquí estamos para reinsertarnos, algo que si quieres lo consigues", cuenta C. M, un interno que ve en la cultura la mejor herramienta para la inclusión social.

Dos internos preparan la proyección de la película. Dos internos preparan la proyección de la película.

Dos internos preparan la proyección de la película. / Juan Carlos Vázquez

Fesser, que sabe lo que es empatizar con otro ser humano porque para él el cine "te hace meterte en la piel del otro", tiene claro que las etiquetas no valen para nada. "Todos tenemos limitaciones y capacidades preciosas, no hay que hacer distinciones entre personas. El placer es descubrir lo que todos somos capaces de forma única", señala el director.

A diferencia de las ruedas de prensa, donde a veces da vergüenza preguntar, los internos tienen la imperiosa necesidad de hablar. Dan sus opiniones sobre la cinta, con la que aseguran haberse reído mucho, se preocupan por las dificultades del rodaje o alaban la asombrosa capacidad de Jesús Vidal de recordar las matrículas en la película.

Admirados, no paran de agradecerle a Vidal, de quien dicen debería haber más como él en el mundo. Alguno, como un interno sordomudo de nacimiento, cuenta lo complicada que ha sido su vida por ese motivo y cómo ver la película ha cambiado su perspectiva. Muchos se animan también y cuenta cómo se han visto reflejados en la película cuando los personajes sufren alguna situación de discriminación.

Uno de los internos entrega el Goya a Javier Fesser y Jesús Vidal. Uno de los internos entrega el Goya a Javier Fesser y Jesús Vidal.

Uno de los internos entrega el Goya a Javier Fesser y Jesús Vidal. / Juan Carlos Vázquez

Poco antes de la hora de comer, antes de que los estómagos de los internos empiecen a rugir, se produce la última sorpresa de la mañana, esta vez para Fesser y Vidal. Como si de la ceremonia de entrega se tratase, uno de los internos le hace entrega simbólica del premio a la mejor película. Avispado, Vidal no puede evitar reaccionar al tener el Goya entre sus manos. "Veo que por arte de magia hemos hecho la Isla Mínima". El auditorio rompe en una carcajada al saber que el cabezón lo ha prestado el productor de cine Gervasio Iglesias, veterano colaborador de Solidarios.

Con un tema de conversación distinto del que hablar durante las próximas horas, los internos terminan la actividad satisfechos de "haber sido partícipes de la Experiencia Campeones".

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