Exposción de Dulces de Conventos Sevilla

Dulces que saben a gloria en el Real Alcázar

  • La muestra de dulces de conventos está en el Salón Gótico hasta el día 9 de diciembre, de 10:00 a 19:00.

  • Durante todo el año se pueden comprar tanto en los conventos como en la tienda El Torno, en la Plaza del Cabildo

Los dulces de las monjas, una delicatessen para la Navidad Los dulces de las monjas, una delicatessen para la Navidad

Los dulces de las monjas, una delicatessen para la Navidad / Juan Carlos Vázquez

Detrás de los muros de los conventos el tiempo no es que se detenga, es que va a otro ritmo, el que marcan padrenuestros, avemarías y credos. Y no sólo en las capillas, sino también en las cocinas. Teresa de Ávila afirmaba tajante que Dios está entre los pucheros. Pues algo así debe de ser cuando los dulces de las monjas, como se conoce a la Muestra Anual de Dulces de Clausura son un éxito una edición tras otra acumulando hasta 34 años.

Desde que comenzaron en el año 1985 en el Instituto Francés hasta los últimos 18 años en el Real Alcázar, sigue siendo la cita ineludible para llenar despensas con los dulces de Navidad. Los compradores, no sólo sevillanos, sino también algunos grupos de turistas que aprovechan la visita al Alcázar, han dado buena cuenta de los bollitos de Santa Inés, los corazones de Santa Gertrudis, del convento de San Clemente y de otras delicias como los bizcochos marroquíes de las concepcionistas franciscanas de Écija, de los que se pidieron 1.000 cajas y se han agotado en apenas dos días.

Este año se han puesto a la venta en el Salón Gótico ( entrada por Patio de Banderas) entre 6.000 y 8.000 kilos de dulces que provienen de 19 conventos, tanto de la capital como de la provincia. Incluso hay uno de Fregenal de la Sierra ( Badajoz).

En esta amplia gama de dulces también hay sitio para los productos sin azúcar y los sin gluten. Es lo que ocurre con los turrones de las clarisas de Estepa, que al estar elaborados en el obrador antiguo han podido hacerlos sin gluten.

Aún hay oportunidad para probar los mantecados de Santa Inés, las mermeladas de Santa Paula, los pestiños de las dominicas de Bormujos o las yemas de San Leandro, que este año traen también huevo hilado.

Además de comprar directamente en la muestra, puede ser un modo de conocer las cajas que en algunos conventos se preparan para los regalos de Navidad de empresas o detalles. Algunos de los que realizan estos detalles por encargo son las clarisas de Estepa, las clarisas de Alcalá de Guadaíra, las jerónimas de Constantina o las monjas de Santa Paula en Sevilla.

Según explica Claudia Hernández, una de las coordinadoras del "puñado de mujeres de buena voluntad” que son las caras y manos de las monjas en la exposición, "en los meses posteriores a la muestra, aumenta la venta en los tornos, lo que ayuda a la economía de los conventos. Principalmente tienen tres problemas económicos: alimentación, el pago de la seguridad social y que sus casas, los conventos, se les caen".

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