Salir al cine

'Host': terror en el dispositivo

  • Llega a Filmin la última sensación del cine de terror, 'Host', un filme que hace de la popular aplicación Zoom el dispositivo perfecto para el contagio viral de las peores pesadillas. 

Una imagen multi-pantallas de 'Host', de Rob Savage. Una imagen multi-pantallas de 'Host', de Rob Savage.

Una imagen multi-pantallas de 'Host', de Rob Savage.

Si Polstergeist y el J-Horror japonés (The Ring, Kairo, Llamada perdida) nos enseñaron que los espectros podían habitar al otro lado de la pantalla de la televisión o comunicarse a través de cintas de vídeo o llamadas de móvil, el cine de terror contemporáneo ha seguido explorando las posibilidades de los dispositivos tecnológicos y sus nuevas imágenes como fuentes para convocar viejos temores con los que seguir sugestionando al público. La estupenda saga Paranormal Activity hacía de las cámaras de vigilancia, las texturas de la imagen digital, la visión nocturna o las impertérritas videocámaras de los ordenadores nuevas ventanas y posibilidades para una puesta en escena del miedo basada en la fidelidad a esos dispositivos y su fría capacidad de registro para reordenar argumentos y tramas paranormales en un nuevo contexto de paranoia familiar.

Otros títulos recientes como Feardotcom, Hard Candy, Open windows, Unfriended, Tragedy girls, Megan is missing, Searching o Viral han insistido con mayor o menor fortuna en esa misma exploración de la tecnología como una doble vía de acceso y contacto con el más allá y como terreno de experimentación formal y estético en un género altamente codificado. Pero ninguna con la efectividad y la condensación de la británica Host, de Rob Savage, sensación de la temporada estrenada este pasado fin de semana en Filmin y otras plataformas, un auténtico tour de force que, en apenas 55 minutos, consigue hacer de una sesión de ouija on line a través de Zoom toda una experiencia de lo terrorífico con muy pocos elementos, un puñado de jóvenes actrices y mucho talento.

La famosa aplicación estrella de la pandemia, sus multipantallas y su funcionamiento sirven aquí como marco virtual para el montaje paralelo, la selección y la alternancia de imágenes-espejo en una sesión de espiritismo que, como mandan los cánones, no sale como debería, a saber, una sesión en la que se cuela un espíritu demoniaco que, cual virus informático, se irá filtrando de pantalla a pantalla para imponer su fuerza invisible y sus fugaces imágenes de lo siniestro entre unas participantes sin posibilidad de escape.

Más allá de la macabra metáfora sobre el Covid-19 o de la broma siniestra sobre las patologías derivadas del uso de Zoom en tiempos de confinamiento y distancia social, Host despliega sus méritos en un trabajo magistral del tiempo, los encuadres, la profundidad de campo, el sonido off y el espacio (reducido), haciendo de las propias posibilidades de visión, escucha y movilidad de las videocámaras, del buen trabajo de sus actrices sometidas al primer plano y de los calculados golpes de efecto los elementos primordiales para inocular en el espectador más resistente el virus del sobresalto y el pavor.

'Déjales hablar': el crucero de los desengaños 

Una escritora de éxito (Meryl Streep) invita a dos viejas amigas de la universidad (Dianne Wiest y Candice Bergen) y a su sobrino (Lucas Hedges) a un crucero por el Atlántico para que la acompañen a recibir un premio en Inglaterra. La premisa del nuevo filme de Soderbergh, sobre un guion de la prestigiosa escritora Deborah Eisenberg, bien podría dar pie a uno de esos women’s picture de veteranía, sororidad y nostalgia, pero no es el caso.

Déjales hablar (HBO España) se despliega empero como un elegante enredo transatlántico sotto voce en el que la amistad, las rencillas, las estrategias, los encuentros o los intentos de seducción se suceden con tanta fluidez como misterio, todo ello encaminado hacia un tramo final ciertamente inesperado en el que afloran las aristas de unas relaciones filtradas por el ego y el interés.

En el trayecto, entre camarotes y cenas de lujo, una fina ironía sobre los escritores y la creación, un extraordinario retrato de personajes (especialmente el que interpreta la recuperada Bergen) y esa estilizada sofisticación de los espacios made in Soderbergh, hacen de este filme un extraño viaje con sabor agridulce y la distancia justa sobre sus materiales y personajes literarios para no contentar a públicos perezosos o amantes de las grandes actrices en grandes interpretaciones

The Bee Gees: la historia más allá del falsete

Fueron el grupo superventas de finales de los 70, batiendo todos los records con sus canciones para Fiebre del sábado noche, pero también la diana de la primera gran campaña hater a costa de la música disco. Con todo, la historia ha terminado siendo justa con ellos y con el buen puñado de canciones, de Massachussets a Stayin’ alive, de un repertorio cocido a la sombra australiana de los Beatles y fraguado luego con personalidad y timbre propios.

El documental (Movistar+) de Frank Marshall recrea la historia de los Bee Gees desde los recuerdos de Barry, el único de los hermanos que queda vivo, pasa página rápida por rencillas, pleitos y adicciones, y se centra la sociología de una época, las canciones y el ascenso de una banda bajo cuya apariencia de producto comercial latía una verdadera pasión por la música repleta de talento y profesionalidad. Los fans quedarán contentos, y los no iniciados o reticentes tal vez superarán prejuicios.

El estreno de la semana: 'El padre'

Avalada por la crítica, que no duda en situar a Sir Anthony Hopkins y a la gran Olivia Colman como aspirantes a los principales premios de interpretación del año, El padre, debut en la dirección de Florian Zeller, nos trae la historia de un octogenario terco y cascarrabias que ha decidido vivir solo y rechaza todos y cada uno de los cuidadores que su hija Anne intenta contratar para que le ayuden. La irrupción de la enfermedad y el deterioro cognitivo cambiarán la situación.

Trailer El padre