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A Recoletos por Laraña

  • La Compañía Sevillana de Zarzuela representa en Cajasol 'Agua, azucarillos y aguardiente' en dos funciones con fines solidarios.

114 años después de que en el Teatro Apolo de Madrid se estrenase la zarzuela Agua, azucarillos y aguardiente, el Centro Cultural Cajasol la hace suya los próximos 11 y 12 de junio de la mano de la Compañía Sevillana de Zarzuela. La calle Laraña, anticipa su director, Javier Sánchez-Rivas, "se transformará en el mítico Paseo de Recoletos, donde se ambienta esta obra, y no faltarán para recibir a los espectadores en plena calle los personajes más típicos del género: el aguador, la violetera, el vendedor de periódicos..."

Con este espectáculo original de Miguel Ramos Carrión y Federico Chueca, la Compañía Sevillana de Zarzuela se adentra en el Madrid de finales del siglo XIX con un amplio repertorio de actores (25) y técnicos (20). "Desde que hace un par de años comenzamos a representar nuestra primera obra, La Verbena de la Paloma, el proyecto de la compañía, que nace de la empresa Expansión Cultural al amparo de la Universidad de Sevilla, ha ido creciendo y consolidándose". Prueba de esta afirmación es que el grupo se ha multiplicado con intérpretes profesionales y las representaciones han salido del ámbito universitario para pisar las tablas de teatros profesionales y realizar una gira que, el próximo otoño, le llevará hasta Inglaterra.

El caché en la escenografía también ha subido y mucho, gracias a la colaboración y apuesta por el proyecto de entidades como Cajasol, Leroy Merlín, la Universidad de Sevilla, Cope, Atril y la Escuela de Arte, que, "prácticamente, elabora la escenografía de forma gratuita".

Nada sería posible sin el elenco de artistas que hacen realidad este espectáculo, tales como Marta García Morales, Belén López-Escobar, Leonor Bonilla o Alejandro Rull, así como en la parte técnica con José Carlos Carmona, director de la orquesta; Manolo Cortés, maquillador del Ballet Nacional; o Faustino Nadal y Pepe Lara, escenógrafos del Maestranza. Todo sin olvidar que los fines de este espectáculo de zarzuela, que promete ante todo profesionalidad y diversión, son también solidarios, ya que los beneficios obtenidos se destinarán a la Asociación de Síndrome de Down de Sevilla y Provincia.

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