Vivir

El agua como musa

  • Sabino Moreno exhibe en la Casa de la Cultura de Alcalá de Guadaíra su ultima serie de acrílicos "depurativos"

El agua depura, todo lo limpia. Sabino Moreno bien conoce su poder terapéutico. Tras pasar una mala época, encontró en el Alcázar y en el agua que emana de sus fuentes la salvación y la inspiración que le reconcilió con el mundo de la pintura. De este proceso "curativo" surgió la serie de obras que estos días exhibe, tras haber pasado ya por diferentes galerías, en la Casa de la Cultura de Alcalá de Guadaíra bajo el título de Agua.

Natural de Pozoblanco (Córdoba), descubrió en el interior de los armarios de formica blanca y las cajas de zapatos sus primeros lienzos. "Desde siempre me gustó pintar. Con 7 años pinté mi primer cuadro; era un paisaje que aún conservo. Mi abuelo me compró la tabla. Mi tía Julia me inició en las clases de pintura". Decidido a dedicarse a ello, se formó en la Facultad de Bellas Artes en Sevilla y se especializó en diseño industrial y gráfico en Barcelona. "Gracias a Rosa, mi profesora de Griego del instituto, que me aprobó con un 5, pude estudiar en Sevilla Bellas Artes. Cuando terminé la carrera, fui a visitarla y le di un duplicado de mi título en señal de agradecimiento", cuenta este sevillano de adopción.

Aunque domina el retrato y es su predilección, ha sido en el paisaje, concretamente en los detalles acuáticos, donde ha encontrado la paz. En la exposición alcalareña, los visitantes encontrarán 20 obras, todas surgidas de "ese momento donde no encontraba la salida y las fuentes me inspiraron". Así, junto a esa primera fuente del Alcázar que trasladó al lienzo (Agua Primera), se encuentran seis fuentes más, cada una con su nombre -entre ellas, una de la Casa de Dueñas-. Arroyos, el mar o el rastro de simples gotas de agua en el parabrisas de un coche tras la tormenta son reflejados por el pincel del artista, que explica: "Siempre pinto en figurativo, en acrílico y lápiz de color. También he creado para esta muestra, y por deferencia a la localidad de Alcalá de Guadaíra, tres de sus molinos harineros".

Desde la transparencia del agua estancada en los restos de un charco hasta las profundidades del mar (con su obra Agua Salada), en la exposición se recogen las diferentes tonalidades del líquido elemento (desde el azul al verde pasando por el blanco puro) así como su densidad o brillo. "El agua y las manos siempre han sido temas muy difíciles de pintar para los artistas. Es un riesgo que he asumido como un reto", aclara el creador.

Sabino, como se le reconoce en el mundo del arte, entiende la pintura como algo estético dispuesto para ser visto y disfrutado. "Concibo el arte como algo bonito, agradable. Algo en lo que poder detenerse y recrearse mirándolo". Entre sus méritos, el haber sido cartelista de la Velá de Santiago y Santa Ana y finalista este año del Concurso de Enganches de Sevilla y del Concurso Internacional de Paisajes de Alcalá de Guadaíra. Su sueño o aspiración: ser autor del cartel de las Fiestas de Primavera de Sevilla. Habrá que dejar el agua correr...

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