Dietética y nutrición

De cómo alimentar el ejercicio físico

  • La nutricionista Magda Carlas cree que es vital un buen asesoramiento para ese aporte calórico parejo a la actividad corporal, tan de moda

La nutricionista catalana Magda Carlas, la pasada semana en Diario de Sevilla. La nutricionista catalana Magda Carlas, la pasada semana en Diario de Sevilla.

La nutricionista catalana Magda Carlas, la pasada semana en Diario de Sevilla. / Juan Carlos Muñoz

En Wall-E, la entrañable y corrosiva distopía de Pixar, los humanos ya no habitan la devastada Tierra, pero son felices seres orondos y amorcillados dentro de su vida sedentaria y virtual, que casi desdeña el contacto físico. Y la denuncia de esa gran película es la misma que trajo de Barcelona a Sevilla a Magda Carlas, doctora nutricionista, que lanza un dato para enmarcar su advertencia: “En España, el 60% de los adultos padecen sobrepeso y el 20% obesidad, y una de las causas principales es el sedentarismo”.

Carlas, que también es conferenciante y asesora de diversas empresas alimentarias y restaurantes, así como del grupo deportivo DIR, quiere enfatizar su mensaje precisamente después de que el pasado sábado se celebrara el Día Mundial de la Actividad Física: hay que combatir el sedentarismo con ejercicio, lo que no se debe confundir con hacer deporte, y esa actividad debe completarse con una adecuada pauta nutricional. Ahí es donde entra ella. Insiste en que es vital un asesoramiento profesional para compaginar ejercicio y nutrición.

“El ejercicio debe compensar hoy día todo lo que nuestra rutina no nos da. Ese ejercicio era un lujo en los sesenta o setenta, pero ahora es una necesidad. Antes alguien podía estar delgado y en forma sin hacer ningún tipo de deporte, ahora no tanto. Queremos ir en patinete eléctrico hasta la puerta del baño a hacer pis, casi. ¿Para qué van a servir las piernas? A partir de los 40 años, perdemos masa muscular de forma espontánea, natural”.

Y la deducción salta a la mesa: “Tenemos que tender hacia una dieta menos energética”. Por ejemplo, con alimentos de gran poder saciante. “El pistacho es una opción buenísima. Un hábito vinculado al sobrepeso es comer con demasiado apetito. Si desayunas a las 7 de la mañana y almuerzas a las 3 y no has comido nada entre medias, lo más lógico es que te abalances sobre la comida. El pistacho es un carbohidrato de lenta absorción por su fibra, de forma que la glucosa se obtiene más lentamente de él que del pan o de un plato de pasta, cuesta más metabolizarla, y eso es lo que nos interesa para cortar el hambre y saciarnos”.

¿Y no está un tanto demonizado el consumo de frutos secos, por eso de que engordan? Tienen ese sambenito, vale, sí, pero a dosis controladas, no. Todo el mundo dice que es muy bueno el aceite de oliva y es una grasa pura con 900 calorías cada 100 gramos, pero tiene muy buena prensa. La alimentación es como la moda. Ahora se lleva la quinoa, el kale, lo detox, que ni sé qué significa, las semillas de chía, los sorgos africanos... mucho postureo hay con esto. La industria alimentaria lanza sus modas como Chanel lanza sus desfiles”.

Y no es cuestión de modas. Se trata de algo muy serio: “Mucha gente aún ve alimentarse como el que echa carburante en el coche y esto no va así. No es sólo energía la comida, son substancias que formarán parte de tus proteínas; si la gente lo viera así, el esquema sería: tu ingieres unas bolas de colores y parte de esos colores acaban impregnándote y coloreando tu cuerpo. Si lo viera todo el mundo así, cuidaría más lo que ingiere”.

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