De dónde viene el nombre de ‘Sevilla’, qué significaba y cómo ha ido evolucionando

Imagen de archivo de la Giralda / Juan Carlos Vázquez

Existen múltiples teorías sobre el origen del nombre de esta ciudad, que no siempre se llamó así y cuya denominación ha ido evolucionando con el paso de los siglos y, sobre todo, de los pueblos que se asentaban en estas tierras.

Los Tartesios

Las primeras civilizaciones que llegaron a estas tierras lo hicieron asentándose cerca del río, una zona caracterizada por estar muy enfangada y ser muy inestable. Es por ello por lo que las primeras viviendas primitivas se construyeron sobre palos que se clavaban en el terreno para fijar el suelo de estas casas y este dato sería determinante, posteriormente, para conocer el origen del término que se le atribuyó a este lugar.

Sería San Isidoro quien aseguraría que la denominación primitiva de esta ciudad sería la de Híspalis, coincidiendo con su pasado romano. Sin embargo hay otra corriente que fecha el origen del nombre a este lugar en la época prerromana de la mano, concretamente, de los tartesios, que decidieron llamarla Ispal o Spal, lo que significaba “tierra llana o baja”.

Época romana

Esta postura daría sentido a que con la latinización del nombre “Ispal”, apareciera el término “Híspalis” de la época romana. También se baraja que “Híspalis” sea una derivación del término romano Hispania.

Hay quienes sostienen que la etimología de la palabra no viene de su significado “tierra baja o llana” sino del de “tierra sobre palos” en alusión a las construcciones de los primeros asentamientos que llegaron a esta zona.

Aunque así es como se conoció a Sevilla en el Imperio Romano, lo cierto es que Julio César quiso llamar a la ciudad Julia Rómula Híspalis, algo que finalmente no acabó sucediendo.

Godos y árabes

Tras conocerse así, los godos evolucionaron su denominación a la de Spalis hasta que en la etapa del dominio árabe este lugar se conocería como “Ishbiliya”. Este sería el último término con el que se conocería a esta zona de Al Ándalus hasta empezar a llamarse como se conoce hoy.

Al igual que sucede con el término actual, no se sabe con seguridad cuál fue el significado de su palabra árabe. Sin embargo, algunos expertos sugieren que podría derivar de la palabra “sabila”, que significa “tierra fértil”. Esto se debe a la ubicación estratégica de Sevilla junto al río Guadalquivir, que proporcionaba tierras fértiles para la agricultura.

Otra teoría es que “Ishbiliya” podría provenir de la palabra árabe “sabil”, que significa fuente o manantial. Esto podría estar relacionado con la gran cantidad de fuentes y manantiales que se encuentran en la ciudad desde la época romana.

Aun en la actualidad no existe una única teoría sobre los orígenes de este nombre y la evolución que ha ido teniendo a lo largo de la historia para acabar convirtiéndose en la actual Sevilla.

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