Chaves marca distancias con el PP pero mantiene su oferta de pactos

  • Se reunirá antes de verano con Arenas y Valderas y expone los criterios para cerrar la deuda histórica · Acusa al líder de los populares andaluces de vender "una moto averiada"

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Hace cuatro años, Manuel Chaves ofreció en su quinto debate de investidura como presidente de la Junta una amplia oferta de consenso a los partidos de la oposición para la reforma del Estatuto de Autonomía que, pese a ser acogida entonces con prudencia y escepticismo, culminó de forma positiva en el referéndum del 18 de febrero. Ayer, minutos antes de lograr la confianza de la Cámara para un sexto mandato, el candidato socialista mostró a PP e IU su "firme voluntad" para alcanzar nuevos pactos que posibiliten el desarrollo del Estatuto y afrontar "nuevos retos y objetivos" en un panorama económico de recesión.

Faltaban algunos minutos para que dieran las siete de la tarde cuando Chaves era proclamado presidente con el único respaldo de los 56 diputados de su grupo y, como se esperaba, el voto en contra de 46 del PP -faltó uno de sus integrantes- y los seis de IU. A unos y otros les ofreció consenso, aunque con un tono bien distinto: si con Javier Arenas se empleó en un debate tenso en el que ambos subrayaron sus diferencias, presentes y pasadas, con Diego Valderas utilizó un tono condescendiente para advertirle que sus adversarios están dentro de IU y de que "tras el lenguaje radical se esconde la política de derechas".

Chaves, que el día anterior había expuesto su programa de gobierno, escuchó ayer la réplica de Arenas en forma de programa de gobierno alternativo. "Reconozco que tiene desparpajo para vender un moto averiada que hay quien se la compra", le espetó al presidente del PP-A para recordarle a continuación que los ciudadanos dieron el pasado 9 de marzo al PSOE su confianza con una nueva mayoría absoluta. La conclusión del candidato socialista es que si hay un "proyecto agotado" es el del PP, aunque Arenas -ironizó- se defina como "la viva encarnación del cambio".

La cercanía de los escaños de uno y otro de la tribuna hizo constante el intercambio de gestos entre ambos. "Usted dice que no me va a dejar pasar una, pero yo tampoco le voy a dejar pasar una a usted", aseveró Chaves como anticipo de lo que se augura para la VIII Legislatura e, incluso, más allá: "Si quiere, nos vemos las caras en 2012", fecha previsible de las próximas elecciones andaluzas. De la llamada al consenso al enfrentamiento distaron unos segundos.

Chaves articuló la defensa de su programa en los logros alcanzados en los últimos años y predijo que la desaceleración económica, que ha tumbado su promesa de pleno empleo, se prolongará los próximos dos ejercicios.

Para rebatir las críticas de Arenas en torno a la situación de los sistemas educativo y judicial, del urbanismo, a la falta de agua o al gasto en publicidad institucional acudió siempre a la comparación con las comunidades autónomas gobernadas por el PP o a la actuación de los ejecutivos de Aznar en relación con Andalucía. Las propuestas de la primera jornada de debate quedaron relegadas a un tuya mía.

El turno de intervenciones lo había inaugurado Diego Valderas para reafirmar el no de IU a la investidura del candidato socialista, pero éste empleó con el portavoz de IU una estrategia bien distinta. Chaves afeó a Valderas la decisión de no abstenerse -como hicieron sus correligionarios en el Congreso de los Diputados con Zapatero- y de "unir sus votos a los del PP", aunque confió en que de aquí en adelante cambie de actitud. "Espero que se hayan vacunado contra esa tentación", indicó a Valderas, a quien manifestó la posibilidad de llegar a "puntos de encuentro".

Uno de ellos, seguramente el principal por su repercusión directa en la futura supervivencia de IU, es la reforma de la Ley Electoral. La federación de izquierdas quiere que los 109 diputados de la Cámara pasen a ser 141 -apurando los límites del nuevo Estatuto- para poder garantizar su presencia en ella en un futuro. "Nada impide que afrontemos esta cuestión con el acuerdo de todos", señaló Chaves.

También ofreció diálogo sobre la deuda histórica, con unos criterios que deben evitar que los partidos entren en "una subasta"de cifras. Según Chaves, los criterios para el cálculo del dinero que debe recibir Andalucía del Estado son la evaluación de los servicios sociales, educativos, sanitarios y de vivienda con los que contaba la Junta en los albores de la autonomía, tomando como base el ejercicio anterior al traspaso de los mismos a la Junta de Andalucía y el "nivel medio" que dichas prestaciones tenían en el conjunto de España. Antes del verano, prometió, llamará a Arenas y Valderas en busca del acuerdo.

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