Maciá, un adiós anunciado por la puerta de atrás

  • El director general, Federico Martínez Feria, y el abogado, José Ruiz, fueron sus valedores

Eduardo Maciá ya es historia en el Betis. Poco más de un año -su firma se anunció el 8 de abril de 2015- ha resistido como director deportivo del Betis, un puesto para el que fue elegido por el consejo de administración presidido por Juan Carlos Ollero, tras convencer su figura entre los diversos candidatos que estaban encima de la mesa.

El nombre del valenciano fue propuesto por el director general, Federico Martínez Feria, y por el encargado de los servicios jurídicos, José Ruiz Maguillo, quienes ya habían mantenido contactos con Maciá el verano anterior, cuando la Fiorentina acudió al Benito Villamarín para disputar un amistoso. La mediación de Fran Porras, intermediario habitual en múltiples asuntos de la entidad desde hace algún tiempo, propició una reunión en Roma, a la que acudieron los dirigentes béticos y donde prácticamente quedó decidido que Maciá sería el hombre elegido para profesionalizar el área deportiva.

Al valenciano se le otorgaron plenos poderes en todos los asuntos deportivos de la entidad, tanto para la planificación del primer equipo como de la cantera, a la vez que el club realizó un esfuerzo económico para que acometiera una remodelación profunda de la plantilla. Incluso se le invitó a crear su propio equipo de trabajo, para los que también fijó unos emolumentos por encima de lo habitual, al tiempo que apenas pisaron las oficinas de Heliópolis en todo este tiempo.

No sería hasta el mercado invernal cuando en el club se empezó a cuestionar la figura de Maciá. A sus errores en la configuración de la plantilla, con el consiguiente despilfarro en fichajes y comisiones, se añadió su falta de conocimiento del mercado para encontrar un sustituto de Pepe Mel, cuando el propio director deportivo fue uno de los que pidieron la marcha del madrileño. A todo esto se añadió su empecinamiento en firmar a Leandro Damiao incluso con el mercado invernal ya cerrado, en una operación en la que finalmente se rebajó el coste que había pactado el valenciano gracias a la mediación del actual consejo.

Una de las primeras polémicas tras su fichaje llegó con la reincorporación de Vlada Stosic, -crítico con Maciá en su etapa final-, aunque esta decisión no correspondió al valenciano y sí precisamente a una petición expresa de los que fueron sus valedores en la entidad verdiblanca y que fue aceptada por Maciá.

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