polideportivo

Lo amateur no quita lo valiente

  • La escasez de financiación pública y privada obliga a los clubes deportivos a replantear sus proyectos

  • Quedaron atrás los años de equipos punteros formados por profesionales 

Un jugador del Club Waterpolo Sevilla lanza a portería durante el choque contra Tenerife Echeyde de la temporada concluida jugado en Hytasa. Un jugador del Club Waterpolo Sevilla lanza a portería durante el choque contra Tenerife Echeyde de la temporada concluida jugado en Hytasa.

Un jugador del Club Waterpolo Sevilla lanza a portería durante el choque contra Tenerife Echeyde de la temporada concluida jugado en Hytasa. / MJ LOPEZ OLMEDO / efe

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En el deporte profesional quedan cada vez menos misterios. Tanto cuestas, cabe afirmarse, tanto vales. Salvo en el fútbol, sin embargo, hay un cambio en marcha y el caso sevillano es buen ejemplo. Los cambios de la estructura financiera sucedidos en los años precedentes, la escasez de ingresos de las administraciones, que buscan priorizar en gastos perentorios, y los raquíticos patrocinios privados están provocando una reconversión del deporte. La solución, no queda otra, pasa por olvidarse del profesionalismo, volver a los orígenes, fortalecerse desde las canteras sin renunciar, claro está, a la competición. Lo amateur no quita lo valiente.

Baloncesto

El caso del Betis Energía Plus es paradigmático. Tras los años dorados del Caja San Fernando y del Cajasol, en aquel periodo en el que los créditos se concedían sin reserva, la crisis provocó la desaparición por decreto de las entidades de ahorro en España. El club local de baloncesto pasó entonces a ingresar el capítulo de gastos de la Caixa, que, tras varias temporadas de intentos, logró adjudicárselo el pasado verano a dos grupos sociedades: el Real Betis Balompié y la empresa eléctrica Energía Plus. En su debut como patrocinio privado logró lo nunca visto en sus tres décadas de existencia, el descenso a la LEB Oro, algo que intentan evitar ahora los gestores en los despachos.

En el otro extremo se encuentra el Aceitunas Fragata Morón. Con una ayuda pública mínima del Ayuntamiento moronense, el club aruncitano se ha quedado a un paso de la LEB Oro, sobreviviendo por el respaldo de un rosario de pequeños inversores locales y del patrocinio de la empresa agroalimentaria. Su presidente, Raúl Pérez, lamenta la adulteración que acarrea una competición, la LEB Plata, en la que los clubes que la disputan cuentan con partidas de las respectivas diputaciones y comunidades autónomas.

Voleibol

El histórico Esquimo, el club de voleibol de Dos Hermanas, anunció esta semana su renuncia a participar la temporada que viene a su plaza en la Superliga, la máxima categoría nacional, en la que llegó a disputar el play off por el título en su campaña de despedida. Será una modificación del proyecto. De contar en su plantilla con jugadores internacionales, la entidad nazarena se centrará ahora en potenciar la cantera y se reinventará con el equipo femenino, campeón de la Segunda Nacional. La meta consiste en ascender a la élite, la Superliga 2, con los recursos aún disponibles de sus patrocinios, con la Fundación Cajasol entre ellos.

Rugby

Dos descensos resumen el annus horribilis de los dos clubes de rugby hispalenses. El ya desaparecido Helvetia Rugby -el Universitario, el Mairena y el San Jerónimo- ha descendido de la División de Honor B a la categoría regional, resorte que provocó la desaparición automática del patrocinio de la entidad aseguradora. Las diferentes familias de rugby que la integraban andan a la búsqueda de apoyos financieros, mientras aseguran que se centrarán, igualmente, en la promoción de jugadores y la formación.

No pudo conservar la máxima categoría nacional el Fundación Cajasol Ciencias, el Ciencias de toda la vida, que bajó a la División de Honor B después de una temporada de más a menos. El punto de inflexión fue el final de la primera vuelta. Aquellos equipos por debajo del Ciencias, rivales directos por la permanencia, recurrieron al dopaje de contrataciones de jugadores profesionales o semiprofesionales, extremo que el equipo sevillano no pudo permitirse. De no haber descendido, aseguran en el seno del club científico, habrían renunciado igualmente a la plaza en la División de Honor. El objeto sigue siendo desde hace unos años la consolidación de una entidad plenamente amateur.

Bádminton

Sin un patrocinio privado de entidad desde la 2013-14, el mérito del Rinconada se basa en que no ceja en su empeño de lograr el campeonato nacional. Antonio Molina, entrenador y directivo del club rinconero, lamenta no poder competir en igualdad de condiciones con el Recreativo-La Orden, equipo hegemónico. La junta directiva se reúne el 29 de junio con un orden del día centrado en qué hacer para el curso que viene: continuar "a pulmón" o renunciar de la máxima categoría y comenzar un proyecto diferente. Molina no solicita necesariamente a los poderes públicos inversiones a fondo perdido, pero sí "que hagan de puente, de aval, de cara a las posibles patrocinios privados". "Entramos en esto por afición, no puede convertirse en una pesadilla", señala Molina.

Tenis de mesa

El caso del Fundación Cajasol Híspalis es semejante al del Rinconada, no sólo por su condición de deporte minoritario. Con dos equipos en las máximas categorías -el sénior masculino y el femenino-, la entidad sevillana ha tenido que renunciar a jugar la competición europea debido a los altos costes. "El principal problema de financiación es que no llegan las ayudas autonómicas ni las de las federaciones", explica Juan José Mora, entrenador del Híspalis, quien no duda en que continuarán en la brecha la próxima campaña. Encontrar patrocinios sigue siendo prioritario.

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