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Con los deberes heredados

  • La pésima primera vuelta ya empieza a pasar factura en un Betis que acudirá obligado a Huelva · Del cuarteto ofensivo inicial, sólo Emana mantiene el ritmo

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La llegada de Víctor Fernández ha cambiado por completo la cara del Betis y ante el Hércules, el líder de la categoría por méritos adquiridos en la primera vuelta, el equipo verdiblanco ratificó las sensaciones y las virtudes exhibidas en Córdoba, pero también las carencias. Y es que el Betis traía numerosos deberes por hacer de la anterior etapa, un hándicap que ahora necesita recuperar a marchas forzadas.

Para empezar, y como principal déficit heredado por Víctor Fernández, el equipo verdiblanco aparece a seis puntos de la zona de ascenso, pese a que con la llegada del nuevo entrenador ha obtenido cuatro de los seis posibles, sumando uno más que en la primera vuelta. La necesidad de obtener una victoria en Huelva ya es similar a la del encuentro ante el Córdoba, sobre todo teniendo en el horizonte la visita a Cartagena, donde el equipo verdiblanco dirimirá un partido casi decisivo para el ascenso.

Pero Víctor también se ha encontrado a un equipo adocenado, con una falta de ritmo importante en jugadores que ahora aparecen como principales y con unos secundarios que no acaban de implicarse lo suficiente y necesario para llevar a cabo la tan deseada remontada. Si a esto se le añaden los problemas físicos que presentaban algunos efectivos, al Betis de Víctor se le empina la cuesta.

El técnico verdiblanco ha inculcado a su equipo la necesidad de intentar dominar el partido, con una presión adelantada y con una circulación del balón que obliga a una gran movilidad de los jugadores de ataque. Su apuesta pasa por reforzar la media con una cierta renuncia a los extremos, ya que tanto Capi como Jonathan Pereira pisan los medios, sobre todo en el caso del camero. Pero ambos carecen aún del punto de forma adecuado para llevar a cabo el trabajo requerido durante los 90 minutos, algo que acaba siendo un lastre para el equipo. Si a Capi le está costando coger el ritmo después de mucho tiempo parado por las lesiones, a Pereira se le nota la inactividad que ha padecido en los seis meses que estuvo a las órdenes del destituido Ernesto Valverde. A ellos se añade Sergio García, quien apenas aguantó un tiempo a un ritmo de futbolista profesional, después de acumular una nueva semana sin entrenamientos por las molestias en el cuádriceps derecho. Con esto, únicamente Emana se postula como arma ofensiva y a las arrancadas del camerunés se agarró de manera infructuosa el equipo bético para intentar ganar el encuentro.

De los secundarios, a Juanma aún se le nota la falta de ritmo después de superar sus molestias musculares, pero el técnico quiere meterlo en la dinámica del grupo cuanto antes. Más preocupante aún es lo de la pareja de argentinos, Pavone y Caffa, que no acaban de aportar lo que el equipo necesita de la aportación del banquillo. Tanto uno como otro han tenido la mente lejos de Heliópolis, algo que ha afectado a su rendimiento y que significa otro handicap para un Víctor que necesita de todos sus jugadores.

19 encuentros tiene aún por delante Víctor Fernández para superar el reto al que se comprometió con Lopera, aunque éste le falló en la llegada del prometido refuerzo, que en cada jornada se evidencia como necesario. Demasiados deberes heredados se encontró el técnico zaragozano, que ahora trabaja a marchas forzadas para encontrar soluciones. Falta de ritmo competitivo en algunos jugadores, ausencia de implicación en otros y carestía de efectivos aparecen en una plantilla mal confeccionada, pero obligada a conseguir el ascenso.

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