Más historia que presente

Campeona de Europa en 1976 como Checoslovaquia y subcampeona 20 años después, la selección de la República Checa acumula mucha más historia que cualidades presentes.

Muy lejanas quedan ya las figuras que disputaron Antonin Panenka, Karel Poborsky o Pavel Nedved, por mucho que este último haya compartido vestuario con Petr Cech y Tomas Rosicky, los dos hombres a los que fía su destino la República Checa en la Eurocopa de Francia, cita en la que debuta hoy (15:00) en Toulouse contra la defensora del título, España .

Cech, portero sobrio y de regularidad contrastada, y Rosicky, mediapunta al que se llegó a bautizar como El Pequeño Mozart del fútbol europeo, son los eslabones que unen la cadena de esta República Checa que todavía presume de los éxitos cosechados en un tiempo pasado glorioso pero cada vez más lejano.

"En el vestuario ambos tienen una voz fuerte y mucho respeto por el equipo", contó el centrocampista David Pavelka en la ciudad de Tours, donde la República Checa se concentró para preparar el duelo contra España.

"En el campo, Tomas tiene ese movimiento y esas cualidades únicas. Cech, por su parte, puede hacer grandes paradas. Así que necesitaremos a los dos si queremos tener éxito en esta Eurocopa", añadió Pavelka.

Por encima de sus propias expectativas, la República Checa derrotó sucesivamente a Holanda, Turquía, Kazajistán e Islandia en los cuatro primeros partidos de la fase de clasificación a la Eurocopa para alcanzar un liderato que nunca abandonó.

La victoria de los checos 2-3 en Amsterdam consumó además el desastre de Holanda, que quedó fuera de la Eurocopa, convirtiéndose en la gran y desastrosa sorpresa de la fase de clasificación.

"Dejaron fuera a la más poderosa del grupo, lo que da una idea de su potencial", advirtió hace unos días Vicente del Bosque.

España, la actual campeona de la competición y una de las grandes favoritas, necesitará estar inspirada para superar la telaraña que llevan preparando los checos en Tours durante los últimos días.

No ceder un hueco en defensa, salir rápido con el balón y aprovechar la velocidad de sus bandas parece el plan que diseñó Pavel Vrba a puerta cerrada.

Hace años, con Nedved, Poborski, Milan Baros, Jan Koller y compañía, la estrategia seguramente habría sido otra. Igual que la de la Checoslovaquia del mítico Panenka, por mucho que aquella selección tuviera ocho eslovacos en su once inicial.

Hasta el momento, España y Chequia se han visto las caras en un total de 16 ocasiones, con siete triunfos para cada una y dos empates. Números que muestran igualdad, pero sólo sobre el papel.

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