Tortilla, gambas y... fondue

  • alta cocina en el real. Cada vez son más las casetas en las que es posible disfrutar de un almuerzo o una cena propia del lujo y la distinción de un restaurante de cinco tenedores

Platos a la carta, repostería fina y un servicio impecable son los rasgos que distinguen el ambiente y el menú en las casetas más selectas del recinto ferial. Casetas, en su mayoría con solera, que durante la Feria ofrecen a sus socios los servicios propios de un restaurante de cinco tenedores. Menús que combinan los elementos y comidas más típicas de esta fiesta de primavera con las últimas tendencias y más curiosas novedades de la cocina.

Entre fuentes, macetas y farolillos, la caseta del Real Círculo de Labradores (Gitanillo de Triana, 5) es una de las casetas de mayores dimensiones del real. En ella, durante esta semana, unas 40 personas de La Raza trabajan con el único propósito de trasladar su restaurante a los socios del Círculo de Labradores.

José Manuel Galindo es el jefe de cocina. De sus fogones todos los días salen dos menús diferentes, uno para el almuerzo y otro para la cena. Entre las delicatessen que aquí se preparan, el mosaico de ahumados con vinagreta de frutos secos, la fondue de chocolate con sopa de hierbabuena o la crema de calabaza con jamón de pato y huevas arenque son tan sólo un ejemplo.

Platos exclusivos de la alta cocina que se combinan con postres caseros y con todo tipo de caprichos, porque si le apetece tomarse una botella de Moet Chandon, en el Real Círculo de Labradores todos los días se descorchan una veintena.

Unos 240 comensales ocupan las mesas de la caseta del Real Club Pineda todos los días. En Joselito el Gallo, 87 las reservas son necesarias para no quedarse sin la oportunidad de probar algunos de sus manjares. Un revuelto de espárragos silvestres o un solomillo de urta a la roteña son algunos de los platos servidos sobre unas mesas montadas con cristalería fina, mantelería de hilo y servilleta de tela.

Entre caseta y caseta también las hay que destacan por tener entre las raciones de su carta, guisos que ya se han ganado la admiración de sus socios y que se han convertido en todo un clásico de la Feria. Tamara lleva 4 años como cocinera de la caseta de la Hermandad del Rocío de Sevilla (Juan Belmonte, 11). Los guisos marineros son su especialidad "y cada año los tengo que hacer porque aquí gusta mucho". La sopa de galera es de sus guisos el que tiene mayor éxito. A ésta se suman los fideos y el arroz a la marinera, la urta a la roteña y el rape al pan frito, "todos marineros, aunque también están en la carta las raciones de toda la vida como el jamón, el secreto ibérico...".

Con heladería y cafetería independiente de las zonas de barra y cocina, la caseta de la Asociación del Club de Campo (Pascual Márquez, 53) es otra de las que destacan por la originalidad en el planteamiento del menú. José María y Juan Sánchez son dos de los encargados de hacer que en la caseta el ambiente sea exclusivo. Para ello, todos los días suman a la gran paella que preparan, platos como la puchera de Lebrija o los garbanzos al ajillo. Para poner el sello de oro, pastelería casera como la milhojas de frutas del bosque con queso y un servicio continuo hasta el cierre de la caseta.

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