Un reencuentro en la eternidad

  • Ángela Molina y Emilio Gutiérrez Caba despiden la gira de 'César y Cleopatra' La obra, un texto de Emilio Hernández, reivindica a una "gran estadista" mal entendida por la Historia.

Grandes dramaturgos como William Shakespeare o George Bernard Shaw habían reconstruido sus historias, pero César y Cleopatra reaparecen en escena, esta vez, convertidos en ilustres espectros que deambulan por la eternidad. Ángela Molina y Emilio Gutiérrez Caba ponen su veteranía al servicio de estos personajes que se reencuentran en el más allá, cuando las deslealtades y las heridas que arrastraban de la relación se han cerrado y ya se contemplan con un amor tranquilo, en el que el rencor que se tuvieron se ha disipado y entre ambos queda una complicidad teñida de nostalgia. César y Cleopatra, el texto de Emilio Hernández que dirige Magüi Mira y que se representa hasta el domingo en el Lope de Vega, cierra en Sevilla una gira que arrancó en el Festival de Mérida el pasado verano.

Para Molina, que dota a su Cleopatra de una inteligencia retadora y un profundo vitalismo, la principal aportación de esta obraa lo ya escrito sobre ambos líderes es ese "reencuentro" que permite a los dos personajes "hablar desde la eternidad de esas preguntas y respuestas inevitables en el ser humano". El montaje propone "una reflexión sobre el tiempo, sobre lo que hemos sido, lo que somos", apunta Ernesto Arias, que da vida junto a Carolina Yuste a los protagonistas en su juventud, un recuerdo que los mayores contemplarán con escepticismo y cansancio. "La obra analiza en qué cuestiones hemos avanzado y en cuáles hemos ido para atrás, pero también habla de otros asuntos como el poder, como la pareja", prosigue Arias, que destaca como uno de los hallazgos del texto cómo los César y Cleopatra que ya forman parte de la leyenda interactúan con quienes fueron, unos muchachos de ambición desmedida y pasión arrebatada. "La Cleopatra eterna trata de aconsejar a la otra para que no cometa los mismos errores. Pero si algo nos enseña la Historia es que una y otra vez el hombre se enfrenta a los mismos fallos", señala el intérprete.

La reina del Antiguo Egipto a la que encarna Molina se mantiene en su singular limbo informada de todo lo que le ocurre a la humanidad: ha pasado, se dice, de manejar la tablilla a la tablet. Y el transcurso de los siglos, comprobar cómo las civilizaciones han seguido alimentando el enfrentamiento entre unos y otros, ha dejado mella en su espíritu. Ella, la estratega consumada, acaba expresando su espanto por todas las guerras, por las víctimas y el inmenso dolor que han generado.

Con una estructura "que no es la típica de presentación, nudo y desenlace, donde más importante que eso es lo que se sugiere", César y Cleopatra denuncia entre otros temas el retroceso que ha vivido la mujer en Egipto, y también se rebela contra el retrato que los historiadores han perpetuado de una gobernante culta y valiente, que tuvo en sus manos un imperio, pero que fue "denostada por la religión, pese a ser una gran estadista" y mal vista por la libertad con la que vivió su sexualidad, como recuerda Gutiérrez Caba. "Sólo se habla de ella porque sedujo a César o a Marco Antonio, pero su figura es mucho más importante", lamenta Carolina Yuste, que como su compañero Ernesto Arias se sumó a la producción en abril, cuando la baja de Lucía Jiménez por embarazo obligó a cambiar el reparto. "Pero no fue una sustitución precipitada. Pentación [la productora] lo dispuso todo para que pudiéramos ensayar a fondo, y nuestros compañeros fueron muy generosos", cuenta Arias al respecto.

La buena relación que se advierte en los cuatro actores tendrá que enfrentarse ahora a una despedida forzada, cuando el domingo se acaben las funciones de la obra. El final de la gira, afirman, les dejará cierta sensación de orfandad. "Hay directores y productores que crean malos ambientes, yo no sé por qué, pero ése no es mi caso: yo creo en la importancia de tener una buena atmósfera", asegura Gutiérrez Caba. "Si después de una función no puedes hablar con el compañero", concluye, "no tendría mucho sentido este trabajo".

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