Tribuna Económica

Gumersindo Ruiz

Y lo de Facebook no es lo peor

No habría caído en esto de no ser por Andrew Marantz y su investigación sobre Reddit en The New Yorker titulada Los medios antisociales. Después de Google, Youtube y Facebook, Reddit es el sitio con más tráfico en la red, engloba más de un millón de diferentes comunidades sobre todo tipo de temas, políticos, sociales, extravagantes, y una buena representación de los llamados sitios de odio, en los que se ataca con más o menos violencia a grupos y a personas. Los esfuerzos de los administradores de Reddit no consiguieron hasta tres días después de las últimas elecciones norteamericanas borrar una comunidad, un foro donde se daban falsas pruebas de que responsables de la campaña de Hillary Clinton traficaban con niños; y lo borraron no por el contenido en sí, sino porque invadían la privacidad de los enemigos-objetivos. Estas comunidades, cuando se eliminan, emigran hacia otros foros donde se relocalizan. No todas son terribles, y algunas pueden simplemente alimentar ideas políticas o argumentos económicos que favorecen a grupos o partidos; todos recibimos continuamente mensajes con chistes, videos, fotos, en contra de alguien o algo, generalmente, pensando que el receptor participa de esas ideas.

Nada de esto es grave. Lo peor es que Reddit, en su celo por eliminar informaciones y campañas perversas, es capaz de modificarlas y volverlas, en tiempo real, en contra de quien las inicia, poniendo el perfil del atacante como si fuera el atacado. Esta manipulación, aunque con un buen fin, de los contenidos de los propios usuarios -que los creadores de Reddit, Steve Huffman y Alexis Ohanian, han considerado un error y han pedido disculpas-, abre una posibilidad terrorífica, que va más allá de que alguien tenga información sobre tus datos, y es que los modifique. Como se ha dicho, no es muy importante que alguien tenga información sobre mi grupo sanguíneo, pero si pudiera cambiar los datos sobre ese tipo, podría también matarme.

Las plataformas tendrán que sufrir una fuerte regulación -como ocurrió con el sistema financiero tras la crisis de 2008- y sus comités éticos internos deberán contar con expertos externos con acceso a los códigos de las mismas, sus datos y sistemas, para dictaminar si cumplen con su función social de comunicación, mientras preservan derechos básicos de las personas, de las entidades políticas, y de las empresas, que también sufren por ataques e informaciones injustas.

Dentro de poco, un sector como el turismo, tan significativo para nosotros, tendrá que ajustarse al nuevo sistema de protección de datos, lo que exigirá una buena gobernanza para toda la cadena de servicios.

Pero mientras esta regulación es efectiva, pienso que en el otro frente de la opinión se abre una oportunidad para los medios clásicos de comunicación, prensa y radio, porque los conocemos y, para lo bueno y lo malo, sabemos cómo tratan la información, qué sesgos editoriales y de opinión tienen, y nos hacemos una idea bastante ajustada de los temas. Es una manera de formar opinión en la que los ciudadanos debemos tomar una parte activa, frente a la apabullante pasividad de las redes, donde a veces parece que la tecnología solo sirve para que ganen los trolls.

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