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helena arriaza

Ramontxu, por favor, vuelve

Los presentadores de 'Ninja warrior'. Los presentadores de 'Ninja warrior'.

Los presentadores de 'Ninja warrior'.

De Tu cara me suena Antena 3 pasó la noche de los viernes a Tu cara no me suena todavía. Ahora que el concurso de anónimos ha terminado ha llegado el turno de Ninja Warrior. Estos cambios se traducen en un declive en la noche en la que Atresmedia había conseguido desbancar tanto en audiencia como en calidad a su gran rival, Telecinco, con el concurso en el que los famosos imitaban a cantantes reconocidos. Ninja Warrior prometía pero tras dos programas ha demostrado que no es una buena opción para los viernes por la noche (y en el fondo para ningún otro día de la semana).

A veces los datos de audiencia no son proporcionales a la buena acogida por parte de los espectadores. Pese a ser visto por millones de personas la mayoría de comentarios que se leen en redes sociales durante su emisión no son positivos. Lógico. Los viernes por la noche lo que la gente quiere es relajarse, divertirse, disfrutar en familia o con amigos. Es una noche en la que muchos, los niños incluidos, pueden permitirse ir a dormir más tarde porque al día siguiente no hay que madrugar. Pero Ninja Warrior consigue el efecto contrario. Es tremendamente aburrido y se convierte en un gran aliado para que el sueño haga acto de presencia. No tiene ningún aliciente y la mecánica del concurso es agotadora. Ver cómo varios participantes se enfrentan a los mismos obstáculos y que casi todos no pasan de los tres primeros o conocer la historia personal de algunos que no superan ni la primera prueba y que no tiene ningún interés para el concurso es soporífero, repetitivo, cansino. En ocasiones no queda claro si hay que reírse de las caídas porque pretende ser un Humor amarillo más o hay que tomárselo en serio. El dúo formado por Arturo Valls y Manolo Lama no funciona. Que Valls presente un programa suele ser un acierto. Pero aquí no. Más que entretener estresa. Aunque uno tiene la función de presentador y otro de comentarista técnico, al final hacen los mismos comentarios a una velocidad a la que ni se entiende y que resulta estresante. Por no hablar de los chistes sin gracia. La tercera en discordia, Pilar Rubio, sigue sin encontrar su sitio. Mira que la chica lo intenta, que le pone ganas, que tiene buena intención. Pero su papel en Ninja Warrior es totalmente prescindible. En teoría uno de los objetivos del programa era encontrar al mejor deportista de nuestro país. Pero en la práctica no lo transmiten.

Quizá Ninja Warrior estaría mejor en otra cadena como Neox. No tendría tanta audiencia pero posiblemente el espectador que consume esta cadena sea más adecuado. Lo que consigue este formato es despertar la nostalgia por El Grand Prix del Verano. Un formato que era mucho más entretenido, reunía a las familias, ayudaba a combatir las noches de calor. Para ver a los Ninjas, mejor que vuelva Ramontxu. El empeño por imitar a otros países a veces juega malas pasadas. Se echan de menos programas de entretenimiento originales de nuestro país.

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