Fragmentos

Juan Ruesga Navarro

Utilizar Altadis

El paso del tiempo es implacable y leer las hemerotecas es muy impertinente. A principio de año, algunos periódicos suelen plantear la agenda de la ciudad de asuntos pendientes. Y en Sevilla parece que estamos en un bucle del tiempo. El eterno despertar del personaje del día de la marmota. Todos los eneros se parecen. Las páginas nos recuerdan, incluso con imágenes de obras paradas, que tenemos por terminar la SE-40, el Metro, el enlace al aeropuerto, Atarazanas, etc... y Altadis. En mi opinión, el caso más flagrante de edificio sevillano sin resolver su uso, después de la Fábrica de Artillería. La fábrica de tabacos de la empresa Altadis en el barrio de Los Remedios se cerró definitivamente en 2007. Bien cumplidos ya los diez años y sigue sin destino claro como hemos dicho. No es que extrañe demasiado en una ciudad en la que el ritmo de resolución de asuntos es tan lento, unos veinte años de media. Por ese edificio ha pasado el momento Penélope de toda corporación municipal; a saber, deshacer lo iniciado por los anteriores, y la crisis económica y la reconversión industrial. De las diez plantas que la empresa tenía en España sólo la de Sevilla sigue sin resolver su futuro. Algunas siguen en uso como la de La Rioja, Cantabria y Cáceres. Otras son grandes complejos culturales como en San Sebastián. En Málaga es la sede de las exposiciones del museo ruso Ermitage y en Cádiz forma parte activa de la Zona Franca. Otras tienen sus convenios urbanísticos desbloqueados y operaciones en marcha como Valencia, Alicante, La Coruña y Tarragona.

Tanto tiempo ha pasado sin actividad el conjunto de Altadis, que en las redes sociales ya se comenta que frente a la inactividad, mejor sería demoler y recuperar el contacto del río Guadalquivir con el barrio de Los Remedios. No me sorprende, aunque supondría un grave despilfarro de patrimonio edificado de los sevillanos. Más de veinte mil metros cuadrados construidos de edificaciones de diferentes tipos, capacidades y de diverso interés arquitectónico: oficinas, naves, capillas, edificios auxiliares y una considerable arboleda. Para que se hagan una idea de lo que suponen 25.500 metros cuadrados de edificación y su potencialidad de uso les diré que el Archivo de Indias no llega a los 7.000 metros cuadrados de superficie. Sin mencionar el valor económico de la edificación. No hablo del suelo, tan sujeto a diversas interpretaciones y especulaciones, sino de la edificación, que son elementos objetivos. El costo de poner a disposición de la ciudad espacios equivalentes no supondría menos de veinte millones de euros. Y por su localización tan singular podría dar cabida a actividades de todo tipo, parques y paseos, servicios, etc... junto a un barrio que tiene un gran déficit de equipamientos públicos y en el que la actividad generada por el complejo sería un buen apoyo socioeconómico.

Entiendo que caben muchos puntos de vista en el asunto, pero lo que no creo que tenga discusión es que la mejor solución para los terrenos de Altadis y todos sus edificios es que se utilicen cuanto antes al servicio de los vecinos, del barrio y de la ciudad.

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