Aprovechando que son los días de Fitur, y rara es la autoridad que no ha viajado a Madrid, no se habla de otra cosa que de los turistas. Empezaron los empresarios en las vísperas (aquí hay vísperas de todo, incluso de Fitur), diciendo lo que dijeron, que es impropio de los empresarios, pues ellos se deberían organizar por el principio capitalista: cuanto más, mejor. El alcalde Espadas tiene la habilidad de decir un día una cosa y otro día lo contrario, según quien lo oiga. Con frecuencia, apuesta por el turismo de calidad; pero en Fitur (a donde todos van para presumir de cifras y batir récords), se inclinó por la cantidad. Y nos dejó una frasecita que le pasará factura: "En Sevilla caben más turistas".

Tenemos la suerte de que esto nos suena a dejà vu. Esto de la masificación ya lo hemos visto en la Semana Santa. Unos querían poner el numerus clausus (se dice en latín, como ad experimentum, y queda más solemne) para reducir el número de nazarenos en según qué cofradías. Otros decían que lo proponían por envidia, pues mira como no le impondrían el numerus clausus a otras cofradías que ya sabemos. Después de aquella Madrugada de 2000, este asunto se vio de otro modo, y se sigue contemplando admirablemente, para reformar no se sabe qué algún día.

Por su parte, en el Consejo se dedicaron a contar nazarenos. Una empresa cualificada elaboró un estudio muy en serio. La experiencia se repitió con Bourrellier, para ver la evolución. El contador de nazarenos ofreció interesantes resultados y dejó a algunas cofradías con sus capirotes al aire; se habían dejado llevar por la burbuja cofrade y estaban hinchadas.

Ese invento se podría aplicar al turismo, para ver de qué estamos hablando. Igual que han contado los nazarenos en la Campana, se podría aplicar un control a los guiris en la Avenida. Y aforar Santa Cruz y todo lo que haga falta, por si caben en Sevilla o no. Para eso se han comprado las vallas insonorizadas. El alcalde Espadas se ha mosqueado porque teme que los empresarios del sector le estropeen el trabajo al responsable del Hábitat Urbano y el Turismo, Antonio Muñoz, que estaba trabajando con la guía Lonely Planet y no quiere saber nada de restricciones. Puede que los empresarios del sector hotelero sean acusados de liderar la turismofobia.

Antes de seguir con la polémica, deberían contar bien los turistas, de uno en uno, por si hay sorpresas.

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