La ventana

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

Agradecido en la hora de la derrota

Luchando a machetazos con la vida, el domingo ante la Esperanza, a un macareno le afloró una reflexión de vellos de punta. Peleando con la enfermedad que le aqueja desde hace cinco años está convencido de que el éxito que le acompaña en tan dura contienda se debe a los buenos oficios de la Macarena. Más de un lustro postrándose a sus pies pidiéndole salud y llegó este domingo de elecciones para dar con el portador de la vara dorada en la Madrugá. Y las cosas no salieron como quería nuestro hombre, pero ahí, en la derrota, salió a flote el talante agradecido de quien está acostumbrado a que la Esperanza le conceda cuanto le pide. En vez de contrariarse, comprendió que alguna vez tenía que verse no correspondido y le dijo a la Virgen que tenía razón, que ya estaba bueno lo bueno. Y eso que lo único que le ha ido pidiendo es salud, nada más y nada menos.

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