Crónica personal

pilar / cernuda

Aguirre en estado puro

PRESIDENTA a la fuga, mujer impaciente, dirigente acostumbrada a hacer lo que le da la gana, ejemplo de política que no respeta a la Policía ni tampoco la ley … Esperanza Aguirre ha tenido que escuchar de todo en las últimas horas.

Ha cometido un error indudable, efectivamente se dio a la fuga, pecó de impaciencia, es evidente que no fue muy respetuosa con los agentes de movilidad urbana aunque parece que tampoco ellos lo fueron mucho con la ex presidenta de la Comunidad de Madrid, y a nadie le cabe duda de que siempre ha hecho lo que le ha dado la real gana, aunque los cursis prefieren llamar a esa actitud "verso suelto".

La ex presidenta de casi todo -del Senado, del Gobierno de Madrid-, también ministra, ante dos guardias que pretendían tomarle la medida, actuó como ha hecho siempre, fue Esperanza Aguirre en estado puro. Ha pedido perdón, pero no se la ve excesivamente pesarosa, sino que, al contrario, acusa a los agentes de retenerla y no dudó en marcharse a casa cuando consideró que los policías habían tenido tiempo sobrado de ver sus documentos y los de su coche del derecho y del revés.

No actuó bien, lo sabe ella y lo saben quienes tienen la esperanza de que Esperanza Aguirre vuelva algún día a tener un nuevo e importante cargo público, por ejemplo la alcaldesa de Madrid. Pero la reacción de los que la temen más que un nublado y sobre todo no quieren de ninguna manera que vuelva a tener (más) protagonismo , demuestra que la ex presidenta del Gobierno autonómico de Madrid no está fuera de juego, ni mucho menos. Y seguro que este episodio, que desde luego no es edificante, no va a ser definitivo para su carrera, como auguraban algunos de sus adversarios a las pocas horas de conocer su encontronazo con los policías.

Cualquiera que conozca a Mariano Rajoy sabe que no le gustan los problemas, el jefe del Partido Popular procura alejarse de los personajes conflictivos y se siente incómodo ante quienes crean polémica. Aguirre no es conflictiva pero crea polémica y se mete en muchos de los charcos que encuentra por delante. Pero, guste o no guste a sus detractores, gana elecciones. Y las gana por mayorías absolutas más que sobradas, consigue para su partido muchos más votos que algunos o algunas que han aprovechado su peripecia con los dos guardias para hacer leña del árbol presuntamente caído. Eso es lo que importa a cualquier dirigente político -como Rajoy- que debe tomar decisiones sobre candidatos.

Nadie sabe si antes de lo ocurrido el presidente del Gobierno tenía en mente a Esperanza Aguirre para altos designios, la rumorología estaba disparada pero no había datos de ningún tipo. Pero si tenía en mente el nombre de la presidenta del PP madrileño para algo, lo seguirá teniendo y decidirá cuando lo crea oportuno. Lo de la Gran Vía ha sido un episodio poco gratificante, pero un encontronazo con dos guardias no corta la carrera política de nadie.

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