opinión

Isidro Cuberos

Alfabetización mediática: libertad y empleo

EN un solo día un ciudadano del siglo XXI recibe más impactos de comunicación que su abuelo durante toda la vida, entendiendo por impacto toda aquella información que le llega por cualquier medio y que tiene que procesar, entender, calibrar y almacenar y para la que debe preparar una respuesta, mensajes que se nos agolpan con propuestas ciertas o virtuales, que nos recomiendan nuevos comportamientos.

Procesar tal avalancha de información requiere un nivel de formación que nos capacite para discernir en cada momento sobre cada uno de los mensajes y su adecuación real a los propios intereses. La adaptación a esta nueva realidad, cada vez más creciente, o alfabetización mediática, la define la directiva europea 13/2010 como la adquisición de las habilidades, los conocimientos y las capacidades de comprensión que permiten a los consumidores utilizar con eficacia y seguridad los medios.

El proceso de alfabetización mediática en España está apenas iniciado con propuestas de educación en comunicación como instrumento para potenciar la capacidad de reflexión crítica ante los mensajes e imágenes audiovisuales y la capacidad de expresión con un mínimo de corrección en la esfera comunicativa.

Los principales expertos consideran que esta alfabetización debe comenzar en la escuela, no ya como la mera transmisión de conocimientos, sino como la necesidad de desarrollar una conciencia crítica a través de la especialización en la escuela, como señala el catedrático de la UAB José Manuel Pérez Tornero.

Por su parte, el profesor Pedro Farias, director del Informe Anual de la profesión periodística, señala que cada vez recibimos en la nueva sociedad más información a través de más medios, pese a la crisis que atraviesa el sector periodístico, con más de diez mil parados actualmente, a los que se suman anualmente unos 3.500 nuevos licenciados.

En las Jornadas sobre Alfabetización Mediática, organizadas por el Consejo Audiovisual de Andalucía en Granada el pasado octubre, se puso de manifiesto la necesidad de hacer un esfuerzo en la alfabetización mediática, y así lo ha recogido el CAA en unas recomendaciones en las que señala la vía de la escuela para esa alfabetización, que es también una estrategia de inclusión democrática, de libertad en definitiva, ya que promueve una dimensión activa y participativa de los ciudadanos en la sociedad.

La situación actual de crisis en el sector periodístico y el alarmante nivel de paro en la profesión, sumados a la necesidad de impulsar la Alfabetización Mediática, abren a la profesión periodística un nuevo camino de desarrollo y de compromiso de futuro, capaz de generar nuevas oportunidades de empleo.

La brecha tecnológica no se refiere sólo a la falta de instrumentos físicos de acceso a la nueva tecnología digital. Tampoco es la utilización en las escuelas de ordenadores personales o pizarras electrónica, sino de la adquisición de habilidades críticas que permitan discernir, dentro de esa diversidad de medios, entre aquello que es cierto y lo que no es, porque el 40% de los escolares directamente otorgan a internet toda la credibilidad.

Esta nueva labor de educación en comunicación, para alfabetizar mediáticamente a las nuevas generaciones, puede y debe ser encargada a expertos en comunicación como son los periodistas, mediante una adaptación pedagógica que les capacite para ocuparse de esa nueva línea formativa.

En Andalucía existen actualmente unos 5.500 centros de enseñanza en los que se puede implantar a medio plazo la educación en comunicación, primero mediante la adaptación pedagógica de los periodistas, siguiendo con la elaboración del correspondiente currículo, la aplicación de experiencias piloto y la extensión final a todos los centros.

El futuro audiovisual se pone de manifiesto con datos como que sólo en 2010 se compraron en España 3.200.000 nuevos televisores (según la consultora GFK), muchos de ellos preparados ya para recibir e interactuar a través de la red. Y la tendencia es a incrementarse. Los contenidos que se multiplican diariamente en progresión geométrica están creando un bosque que no podemos seguir recorriendo con pequeños guijarros.

Uno de los mayores errores que podemos cometer ante esta nueva realidad, y actualmente cometemos, es suponer que quien utiliza los medios ya tiene formación suficiente para hacerlo. La sociedad del futuro estamos construyéndola día a día y en ese camino deben tener un papel importante los periodistas. Es el nuevo reto.

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