Fragmentos

Juan Ruesga Navarro

Cero en teatro

PARA mañana día 10 a las once de la mañana está convocada una asamblea abierta en la Sala Cero de Sevilla, calle Sol 5, por las asociaciones más representativas del sector de las artes escénicas de Andalucía, ante las preocupantes noticias de que el presupuesto de la Junta de Andalucía para el tejido profesional de las artes escénicas para el año 2015 es cero. Sí, sí, cero, cero.

Desde hace años los presupuestos culturales han ido bajando, rompiendo todos los planteamientos de estabilidad que necesita el sector. Los profesionales y empresas de artes escénicas andaluzas están sobreviviendo entre la precariedad de los incentivos contemplados en los presupuestos públicos y el IVA del 21% con el que han sido grabadas nuestras actividades por el Gobierno español, incluyendo las entradas que paga el público por entrar en las salas y teatros. Por si acaso no lo saben, les recuerdo que es el IVA más alto para teatro de todos los países europeos. Parafraseando a un conocido periodista cultural, ya se puede decir que en el teatro español hemos pasado del off (salas alternativas) al off-off (teatro de resistencia) y ya estamos en el uff (teatro de supervivencia). Y ahora la Junta se descuelga con cero. Ya pasó el año pasado y se fue negociando y bandeando. Pero este año 2015, con el adelanto electoral en Andalucía y las demás convocatorias electorales que nos esperan, me parece que los temas culturales y más las artes escénicas no van a estar en las prioridades. Ojalá me equivoque.

El teatro, arte antiguo, siempre débil y siempre fuerte, tarda en acusar los golpes, pero se van notando. Como por ejemplo, el Teatro Salvador Távora que está en proceso de desahucio. La compañía malagueña Teatro del Gato ha pedido que asistamos a las funciones del pasado fin de semana para poder pagar las nóminas. Y así podía enumerar otros muchos ejemplos, como pequeñas empresas familiares que dedican sus esfuerzos a mantener el fuego escénico. Los jóvenes profesionales no dejan de trabajar e inventar nuevas fórmulas. En esta profesión me consta que siempre hemos dado liebre por gato en nuestro trabajo, sin escatimar esfuerzos personales para conseguir estrenar y mostrar al público lo mejor. Llevo muchos años en esto y algunas veces echo de menos la complicidad del público que había en los espectáculos del teatro independiente en los años setenta del pasado siglo, antes de la transición. Entonces había un proyecto colectivo de país.

Puede que algunos de ustedes piensen que el teatro debe resolver sus asuntos sin ayudas públicas. Las artes escénicas no existen en ningún país europeo sin apoyos públicos. Pregunten si no lo creen. De todas formas, ahora vamos a ver si eso es posible en Andalucía. Desde luego si las artes escénicas andaluzas sobreviven no lo serán sin la ayuda del público. Sin apoyos públicos y con los ingresos mermados por el IVA, vamos a ser todos los andaluces los que decidamos con nuestra presencia en las salas, los que manifestemos si queremos que existan las artes escénicas en Andalucía. O tendremos todos, como ya tiene la Junta, cero en teatro.

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