La ciudad y los días

Carlos Colón

Cuéntame cómo pasas

MARÍA Galiana y Pilar Alberich, con el apoyo de vecinos del barrio de Santa Cruz y de la antigua collación del Salvador, plantaron ayer en la esquina de Alemanes con Placentines una pancarta y una mesa de recogida de firmas. ¿Qué pedían? Lo que se decía en la pancarta -"¡La acera para el peatón!"- y se explicaba en el folio que repartían: "En esta ciudad, tan dada a la peatonalización, se da la paradoja de que las aceras están, en muchos casos, vedadas a los peatones. Un grupo de vecinos del entorno de la catedral nos hemos propuesto solicitar firmas para pedir al Ayuntamiento el cese de infracciones en la ocupación del espacio público, así como el cambio de normativa que permite, al parecer, que una obra privada pueda ocupar la acera indefinidamente y en el 100% de su anchura".

En Alemanes, prosiguen, el cajón de obras de un promotor privado lleva tres años ocupando toda la acera, circunstancia aprovechada por un bar y un hotel para colocar veladores a ambos lados del cajón, ocupando todo el espacio peatonal. Los coches de caballos y las motos aparcadas también se lo ponen difícil a los peatones en la acera de enfrente. Lo de las motos -añado- es un mal que culmina en la plaza de San Francisco, convertida en un aparcamiento de motos como antes lo fue de coches.

Los vecinos aclaran que no se oponen a la existencia de veladores en las calles. Sólo piden que "se coloquen donde haya espacio suficiente para no interrumpir el paso de peatones -incluyendo cochecitos de niños y minusválidos-, cumplan estrictamente la normativa y tengan los permisos correspondientes". Cosas normales y razonables en cualquier parte, menos en Sevilla. Estamos donde estamos y en el Ayuntamiento están quienes están. Por eso las denuncias presentadas ante la Gerencia de Urbanismo y la Policía Local ni tan siquiera han obtenido respuesta. Y por eso la carta termina solicitando al Ayuntamiento "la peatonalización del acerado de Alemanes", sin olvidarse de Mateos Gago, Hernando Colón y tantas otras calles. Paradoja muy sevillana esta de, en plena ola peatonalizadora, tener que pedir que se peatonalicen las aceras.

Como estaba por allí el arquitecto Jaime López de Asiain, tras firmar le llamé la atención sobre una reivindicación olvidada: la de las propias aceras, sacrificadas cada vez que se peatonaliza una calle o incluso si no se hace, caso de Feria y otras muchas calles punkinizadas con horrendos piercing clavados sobre las igualmente horrendas y churretosas losas grises. Peatonalizar es prohibir el tráfico rodado, no cortar árboles, amputar aceras y amortajar con losas grises.

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