puerta de los palos

el Fiscal

Culminación y síntesis

Ni que haya dimitido Adolfo Suárez por mucho que el Consejo parezca la UCD de sus últimos días

ESo dijo Buzón al definir la Madrugada: la culminación y síntesis de la Semana Santa. Vista la actualidad, más vale que don Antonio no levante la cabeza. Lo de la culminación se tambaleó en el año 2000 y de qué manera. El valor como síntesis sí continúa vigente, pero en un sentido muy distinto. La Madrugada sintetiza a la perfección la decadencia de la actual Semana Santa en casi todos los órdenes. En la calle, con un público degradado, encanallado en no pocas ocasiones y sitios concretos, irrespetuoso con su ciudad y su principal fiesta, indolente y maleducado. En las cofradías se percibe con hermanos mayores, diputados y delegados entretenidos año tras año en estulticias de horarios e itinerarios, proyectando una imagen de la que se sólo se puede extraer una conclusión: hay demasiada gente con las tardes libres. Esta semana ha dimitido un señor que ejercía de delegado de la Madrugada del Consejo y algunos parecían Fernando Onega analizando la dimisión de Adolfo Suárez. ¡Qué barbaridad! Pareciera que muchos no tienen otras preocupaciones en la vida y llevan años mareando la perdiz de un cuarto de hora y de dos o tres calles alternativas en un recorrido. Debe ser el símbolo más certero del estado del bienestar local. Como dijo Felipe cuando le preguntaron por el mangazo de Mystère de Guerra. España va bien si lo que preocupa a la opinión pública es el viaje de un vicepresidente en un avión para ir a los toros. Pues Sevilla va bien si las redes se calientan con la dimisión de uno que hacía de delegado de la Madrugada, aunque ya se sabe que la mejor red de cofradías es la del manto camaronero.

Recuerdo cuando una mente preclara de las que pueblan las hermandades dijo que para ser delegado de la Madrugada se necesitaba un perfil determinado, casi un ingeniero de sistemas que hibernara para estudiar las distintas fórmulas de horarios e itinerarios, una suerte de máster en logística, experto en seguridad ciudadana y en el control de grandes masas. Estos tíos que pululan por ciertos cargos tienen secuestrada la Madrugada, nucleada en torno a cuestiones de intendencia que no tienen nada que ver con el verdadero pilar que sostiene una noche única. No hace falta ninguna revolución en la Madrugada, que sólo necesita que la dejen en paz los tíos que no ven más allá de sillas de enea (para recaudar euros) y relojes (para rellenar las tardes libres). Dejen los relojes, los palquillos y los Dustin. Ustedes no hacen falta para casi nada. No se den golpes de pecho con dimisiones, asunción de responsabilidades y otras ojanas de incienso. Saquen el monopoly y maten las tardes.

Por cierto, las dimisiones no son para cuaresma. Está muy bonito, muy responsable y digno de recibir el Nazareno de Plata eso de dejar el hueco libre a menos de dos semanas del Miércoles de Ceniza. O el ambiente era tan irrespirable que quizás era lo mejor, en cuyo caso sólo cabría, una vez más, entonar el único pregón posible: ¡qué tropa!

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